viernes, diciembre 22, 2006

CON EL PERDÓN DE LOS OPTIMISTAS...



Otro año termina,
Luces multitonales
Alumbran su despedida.

La muerte rutinaria
Visita a los años moribundos.

Atrás quedan los cadáveres:
Trescientos sesenta y algo…
Uno más uno menos, bah!
Y “nosecuantos” millones de latidos
¿Quien le presta atención a eso?

¡Yo no!

Soy otro amasijo más de carne,
Solo que un año más viejo…


Carlosé



    martes, diciembre 19, 2006

    OTRO AÑO "NUEVO".

    Reflexión de Carlos Eduardo Vásquez a propósito del fin de año.

    Año 2000. Publico mi primer libro de poemas. Soy un escritor activo, pero no le he escrito una sola línea a mi esposa en toda mi vida. Tengo dos hijos preciosos, pero los veo poco. Vivo una vida de bohemia, licor y relaciones extraconyugales. No respeto mi hogar, por que me encarcela el alma y me obliga a encontrarme con esa realidad que no quiero afrontar. Frase de cajón que me habita: “la casada es ella, yo no…”. Acaban de recibirme de nuevo en mi casa, después de mi última infidelidad. Mi esposa llora todo el tiempo. Hace demasiadas preguntas. Me da vergüenza contestar.

    El dinero se acaba. La época de prosperidad terminó. Se me había olvidado hasta subirme a un bus. No queda nada… o mejor, quedan muchas deudas por pagar y una familia sin provisión.

    En el dolor, descubro que mi caparazón se rompe y un hombre diminuto emerge. En algún momento, alguien me habla de Dios. Estoy desesperado… le creo. Poco a poco, mis ojos empiezan a enfocar lo verdaderamente importante. Un amor febril por mi esposa y mis hijos me abunda. ¿Cómo pude ser tan estúpido?

    En ese momento, empiezo a estudiar otra vez. No en un aula de universidad sino en la vida misma. La gente se ve diferente ahora. Las heridas han empezado a cerrar dentro de mí, dentro de mi esposa, en mis hijos y en aquellas personas a quienes mi comportamiento ofendió. La mayoría me han perdonado.

    Recuerdo que por estas fechas hace varios años nací de nuevo. Este mes, completo un nuevo año en mi infancia espiritual. Termina otro año más en mi larga lucha y estoy cansado. Pero, aunque soy un sobreviviente de este país y carezco de muchas cosas materiales, no regresaría de nuevo a mi estado de pobreza interior y a mi falta de responsabilidad por que ahora disfruto de la vida y de la alegría de tener a Dios en mi corazón.

    sábado, diciembre 16, 2006

    BESO, BUSETA Y MARTILLO

    Por Carlos Eduardo Vásquez.
    La mujer traía un niño en brazos.  De pronto, una moneda de doscientos pesos rodó accidentalmente a sus pies. Ella se agachó a recogerla y al incorporarse nos encontramos cara a cara a través de la ventanilla del microbus. Su rostro de pobreza se iluminó un momento y me lanzó un beso sin malicia. Yo le di las gracias con una sonrisa mientras el vehículo arrancaba de nuevo y su imagen desvalida se quedaba de pie junto a la acera.

    La pasajera del asiento de adelante fue testigo de la escena, y se volteó para ver el objeto del homenaje. Me examinó con curiosidad y suspiró altanera como diciendo: “No es usted gran cosa.”

    Comentario:Si yo tuviera las llaves del cielo, la primera mujer y su hijito entrarían allí sin mayor trámite. Mientras que la terrible pasajera del micro tendría que responder primero una pregunta clave, algo así como:  "conteste usted sin demora de qué manera la simpleza es una maravillosa explicación al ejercicio diario de vivir?


    viernes, diciembre 15, 2006

    Y el Niño Orinó...

    Escrito cotidiano por XIOMY.

    Esta vez “El niño” me incita a escribir. Sí, ese fenómeno que el 11 de diciembre me hizo hacer una fila de dos cuadras y esperar un par de horas para tomar un taxi colectivo desde Medellín hasta Girardota. El relato comienza en el momento en que me subí al taxi... El primer tema fue una explicación prolongada sobre la deficiencia del trasporte ese día: hubo una inundación, el agua llegaba hasta la mitad de las puertas de los carros, la autopista estaba hecha un caos, etc. El conductor fue muy conciso en los detalles. Ahí supimos lo que nos esperaba. ¿Qué hacían cinco personas distintas, encerradas seis horas y media en medio de un trancón? Pues, reírnos, comer y conocernos.

    Estábamos la señora Amparo que trabaja en la alcaldía, Jaime que es mecánico automotriz, José Luís quien es dueño de una zapatería, Miguel quien era el conductor del taxi y yo, trabajadora social y universitaria. Doña Amparo empezó con unas galletas dos horas después de haber abordado el vehiculo. Luego Jaime compro empanadas - no las probé pero se veían buenas-. Yo continué con yogures porque, a pesar de que llovía, en el carro hacia mucho calor. Finalmente, José luís nos regaló chicles. El conductor nos propuso irnos por Machado y todos aceptamos. Llegamos a un punto donde duramos una hora y media, así que decimos buscar salida por otra parte. Comenzamos por Aranjuez, pasamos por el Barrio Popular dos y salimos por Acevedo.

    Comentarios:

    Muchos. Yo por ejemplo dije que me habían caído muy bien, y que por ese motivo los invitaba a observar las luces de las casas y calles por donde pasábamos. Miguel mencionó que “el niño” se había orinado. Jaime respondió que si, que este año “el niño Jesús” se iba a mojar. Doña Amparo, muy amable, le explico a Jaime que Miguel se refería al fenómeno de “El Niño”. Al final José Luis dijo: “A estas alturas, ya estaríamos en la costa". Todos sonreímos porque en realidad parecía un paseo. Fue divertido darle la espalda al mal genio y al desespero y por el contrario asumir una actitud altruista, amable y paciente. Aunque suene a frase de cajón, comprobé que “uno sabe a que horas sale, pero no a que horas llega”.

    ¡Si es que llega!

    miércoles, diciembre 13, 2006

    msn


    Escrito Cotidiano surgido de una herida en el orgullo de Carlos Andrés Arango

    Cuando entras a http://www.checkmessenger.net/ y, luego de ingresar tu usuario y tu contraseña, verificas en la lista de tus contactos de MSN quién te ha bloqueado, eliminado o agregado, una serie curiosa de sensaciones te recorren. Hay varias razones; intento aquí un cierto mapa de esas geografías emocionales.

    El rol socializador del mensajero es creciente: los últimos tres novios de mi hermana han aparecido en su vida gracias al Messenger; cuando entro cualquier día antes de las ocho en la mañana, veo cómo cada uno de mis amigos (en un orden casi exacto cada día) inician la lluvia de letreros en el borde inferior derecho de la pantalla anunciando que Miguel, La Pequeña iSa, Lulu, Andrés, Mariachapola, Sebastituta, etcétera, etcétera, acaban de iniciar una sesión. Es una danza. Algo similar ocurre en la noche, aunque en órdenes diferentes.

    Pues bien, alguna vez en medio de la danza apareció un anuncio que prometía identificar “quién te ha eliminado de su msn”; así fue como -ni corto ni perezoso- ingresé a la mencionada página.

    No es un ejercicio recomendable para quienes sean egocéntricos, egoístas o vanidosos. No deja de generar preguntas por qué éste o aquél otro bloquearon el contacto de uno en su lista personal. Que el infinito grupo de los “ex” (novios, compañeros, amantes, amigos, vecinos…) lo tengan a uno excluido de su circuito es apenas normal; pero que algunos a quienes uno consideraba cercanos, cuando no íntimos, también lo hayan bloqueado o eliminado, no deja de producir contrariedad.

    En fin… dejar de hablarle –o escribirle- a alguien, no pasarle al teléfono, evitar encontrárselo en la calle, o aun no contestar su saludo, son acciones que configuran La Cotidianidad.

    lunes, diciembre 11, 2006

    Qué es lo que pasa

    Escrito cotidiano a manera de "queja y/o reclamo" por Carlos Andrés


    Sábado, 1:00 p.m. Sala uno del Colombo; estamos viento Te querré siempre, obra maestra de Rosellini, y que es la última película del ciclo que Kinetoscopio le dedicó al director italiano. Ha empezado la música que su hermano magistralmente compuso; algunos retrasados siguen entrando a la sala. Vamos en 25 minutos de historia; suena un celular. Es del sujeto de al lado. Primera pregunta: ¿por qué no lo pone en silencio? El tipo saca el aparato del bolsillo y se lo lleva al frente de sus ojos (como quien desea mirar quién es y busca la tecla rojita para rechazar la lamada; al menos eso quise creer). Y contesta; sí, contesta. Pensaría uno que para decir entre balbuceos que no puede contestar; pero no: recibe la llamada, la desarrolla, pregunta -con el volumen correspondiente a estar conversando en una calle del centro de Medellín- por la identidad de su interlocutor; luego de varios minutos precisa con quién está hablando, y -ahora sí- reinicia su conversación. Ha hablado cerca de cinco minutos en una sala de cine en plena función de un clásico (aunque bien podría ser cualquier artículo de consumo al que nos tiene bien acostumbrados Hollywood), y se ha quedado tan tranquilo como si nada.

    Mis 27 años ya me hacen sospechar de que estoy viejo, y que por lo tanto soy más vulnerable a lo que para mí son imprudencias de otros más jóvenes que yo; en mucho eso puede ser cierto, aunque el tipejo éste tiene el doble de mi edad. Igual, ya he sabido por boca de otros que mi personalidad tiende vertiginosamente a hacer de mí todo un psicorrígido; y se sabe que con a llegada de la adultez ese tipo de rasgos se acentúa. Finalmente quiero dejar de dar vueltas y llegar a la conclusión que desde siempre tuve para mí: hay gente muy mal-educada.

    jueves, diciembre 07, 2006





    Estos son los cuerpos que produce la anorexia.


    Estas fotos se las debía a ustedes del ESCRITO DE XIOMY.





    ESTACIÓN

    por Diana Montoya.


    Aborda en la primera estación, baja en la última;
    es la décima vez que lo atraviesa la ciudad
    ¿huye?, ¿de que?, no lo sabemos…no lo sabe.

    Se detiene y mira, parece recordar; retoma su camino
    Y ya son más de quince las heridas hechas por
    la ciudad o por él…aun no lo sabe…aun no lo
    quiere saber. Quienes lo miramos nos preguntamos
    ¿Cuando comprenderá que huir no sirve para olvidar?

    domingo, diciembre 03, 2006

    La Pregunta del Millón

    Por Germán Gil.

    Alexis con su comentario en la caja de mensajes me hizo recordar un acontecimiento que hizo que las disculpas de los estudiantes en mi universidad pasaran a ser historia…

    Un día (cuenta la historia, creo que ya es mito), le sucedió algo parecido a lo que le aconteció a Alexis, era día de finales en la universidad y cuatro de los mejores amigos no llegaron a tiempo a presentarlo. Al terminar el examen, los alumnos fueron donde el profesor que tenía fama de ser muy estricto y de no ceder ante ninguna disculpa y le suplicaron dejarles presentar el examen. Ese día fue distinto y el catedrático los escuchó con mucha paciencia, uno de los alumnos tomó la vocería y argumentó: ¨Profe, veníamos en el carro y se nos pinchó una llanta”.

    El profesor les dijo: “Perfecto, les voy a dar la oportunidad de presentar el examen con una condición: les hago una sola pregunta, si la pasan aprueban, si no, repiten ¿qué les parece?”

    Los estudiantes aceptaron.

    Los ubicó a los cuatro en cada esquina del salón y les dictó la pregunta…

    ¿Cuál de las llantas del carro fue la que se pinchó?

    ……

    Alexis, ¿la moto se te varó por llanta o por gasolina?

    sábado, diciembre 02, 2006

    COMPLOT EN DICIEMBRE

    Por Xiomy.


    Por favor, si alguien sabe que es bueno para el agotamiento; dígamelo… Me sirven baños de… puedo tomar… o cualquier menjurje, según las abuelas.
    Yo siempre he vociferado lo bueno y satisfactorio que es tener dos hogares; en parte por que son totalmente opuestos, y lo que le falta a uno lo tiene el otro.


    Todo comenzó este viernes a las 4 de la tarde. Con mi mamá y mi tía:
    Ellas: “Mara, porque no lavamos la casa, ya viene diciembre y que pereza que nos coja con mugre.”
    Yo: “Mañana no puedo, tal vez el domingo.”
    Ellas: “No, ya.”
    Yo: ¿Ya?...bueno, si no hay de otra…


    Pusimos manos a la obra. Cuando estábamos lavando el antejardín, empezó a llover. Entre lluvia, escobas, cepillos y jabón pasamos una hora. Desde entonces vengo con una gripa muy fastidiosa.


    Ayer, mi madrastra dijo: “Debemos lavar la casa mañana, para poner los adornos el jueves porque no nos puede coger diciembre con la casa sucia. Yo me quede callada y mi papá dijo: “Me parece muy bien”.


    Mi casa tiene tres pisos. Mi madrastra insistió en que el mezanine también había que lavarlo. Empezamos a las once y cuarenta y cinco de la mañana con música de navidad. A mi madrastra le encanta. No tengo nada contra la música. Es más, al principio me reía de las ocurrencias de sus autores. Pero después de tres horas de lo mismo, ya se volvió cansón. Hasta mal genio me estaba dando. Cuando llegamos al primer piso, donde queda el garaje, mi pieza y una pequeña sala… ¡Sorpresa! Estaban inundadas, mis zapatos mojados y alguna ropa salpicada.


    Después de todo el trabajo, sumado al cansancio y al dolor en los brazos por la lavada de la casa de mi mamá, mientras tomaba un baño tibio, pensé que por esa vez no quería tener dos familias. Sería menos agotador si todos viviéramos juntos, si los ex -esposos se hablaran al igual que los padrastros, que los hermanitos jugaran… en pocas palabras, sería mejor que todos viviéramos en una casa.


    Estoy por pensar que todo fue un complot, no de mis familias contra la mugre sino contra mí. Parece que me quisieran ver un mes con gripa y varios días con dolores musculares.
    ¡Ay diciembre, si esto es empezando...¡


    Por eso, si sabe de algún remedio casero bueno y efectivo, hágamelo saber.

    viernes, diciembre 01, 2006

    Otra vez Navidad...

    Por Carlos Eduardo Vásquez.

    El texto de Angela Cardona que cito a continuación apareció en la última edición de El Informador de Comfama. Lo extracté por que se parece mucho a la opinión personal que tengo de las fiestas de fin de año en nuestro país:

    “Lo cierto es que Navidad no es diciembre, en sentido de que la mayoría de las personas se refieren a este mes: “¡Llegó diciembre!”; para justificar fiestas intempestivas, gastos desaforados, altos en las responsabilidades. Diciembre significa para muchas personas, sea que lo vean en buenos o malos términos, excesos en la comida, en el licor, en los gastos, en la euforia. En otras palabras, enfermos, borrachos, deudas, pólvora y conflictos; eso es diciembre. Navidad es otra cosa.”

    No Quiero ser aguafiestas, pero en mi concepto, nos olvidamos que la Navidad es para conmemorar un cumpleaños. El cumpleaños de Jesús.

    miércoles, noviembre 29, 2006

    Fotoblog 1: Cumpleaños en Santa Juana

    Día: 25 de Noviembre
    Hora: 9:30 p.m. - 2:00 a.m.
    Lugar: Café-Bar Santa Juana, en la 33
    Asistentes: ...ustedes!
















    Aquí con un riff en "De oro": "...Cómo es trigueña tu piel..."











    Dos guitarras: Tavera y Carlos dándole a "La camisa negra"











    Y como estamos en diciembre, no podía faltar el

    "Sírvame un trago señor cantinero,
    tranquilo hermano que aquí no hay gotereros"

    ...La música: LO MEJOR

    Fotos Cortesía Isabel Cristina Restrepo

    lunes, noviembre 27, 2006

    El último día

    Cotidiano de Carlos Andrés en el que reclama la cotidianidad de los demás (Tal vez sin tener presente la propia)

    Llueve demasiado en esta noche de viernes. La clase va igual de aburrida que siempre. No sé si mis amigos aún quieran ir a mi casa; en eso habíamos quedado, pero no contábamos con la lluvia. Y debe precisarse que los aguaceros suelen dislocar los planes.

    Al salir de clase, me pareció que el mundo seguía demasiado normal a pesar de todo. Había cierto tono de reclamo en mis pensamientos: cómo podía estar todo tan normal, como si nada hubiera pasado.

    En el bus, vi las mismas caras de siempre. El lluvioso tramo del bloque de clases hasta la parada del transporte es exagerado; hubiera tomado un taxi, pero –debo reconocer- quería que más gente me viera. Pero de nada sirvió; a nadie le importó verme; ni ver esa cara de felicidad que me acompañaba.

    Ya en el centro comercial donde suelo caminar mis preguntas todo siguió como en el bus y a la salida de la universidad ¿Qué está pasando con todos?

    Ni siquiera en mi casa dijeron algo distinto. Me preparé un café –sin licor- y miré por la ventana hacia fuera. Entonces grité:

    ¿Acaso no saben que acabo de llegar de mi última clase de posgrado?

    domingo, noviembre 26, 2006

    FANTASMA

    Tenía ganas de escribir algo. No se, ganas de garrapatear estas "paticas de mosca" sobre el fondo frío de la pantalla. Nada... nada parecía llegar desde mi mente adormecida por la noche del domingo. Entonces recurrí al antiguo truco de hacer algo con un montoncito de aserrín literario...


    "El fantasma de la casa soy yo mismo.

    Lo encontré en la baldosa helada un amanecer...

    Como un huérfano
    permanecía en un rincón
    y ocultaba su mirada.

    Dijo: 'yo soy tu'

    Y ambos corrimos despavoridos."


    (Tomado de El Colmillo de la Paloma, Carlos Eduardo Vásquez, 2000)

    viernes, noviembre 24, 2006

    MERCADEO Y PUBLICIDAD

    Escrito Cotidiano por GERMAN GIL.

    Son las 4:00 p.m. y como es costumbre, la sala de espera esta a reventar, el día es normal, se siente el ardorcito en el estomago fruto de la falta de alimento que ya a esta hora aqueja a todo cristiano que tenga la sana costumbre de almorzar a las 12 meridiano, todo encaja en el rompecabezas de la rutina diaria, y de la nada, como suelen aparecer la gran mayoría de vendedores, mendigos, limosneros, rehabilitados de las drogas, desplazados etc., aparece el personaje en cuestión, eje central de este pequeño párrafo y cuya historia breve me atreveré a contar.

    Son solamente un metro y setenta de personalidad y una miopía que Dios nos libre… Escoge lentamente su presa cual depredador del Serengetti, le clava sus pequeños pero altivos ojos y con el decoro y respeto que envidiaría el mismo Carreño, se dirige de la siguiente manera, y cito textualmente.

    “Soy un hombre pobre y soltero, el reciclaje ya no deja ¿tendrá usted algo par ayudar al desvalido?”

    Y lo más interesente de su técnica se reduce básicamente en que repite el mismo texto a todas las personas en fila, uno por uno, sin importar que lo hallan escuchado o no, es realmente para mi un ejemplo de personalidad y valentía, pero deja mucho que desear su estrategia de mercadeo y si alguna vez leyera este texto, le daría para iniciar un primer, y único gran consejo...

    Señor limosnero, ser pobre y soltero es una combinación que en vez de producir lástima, da mucha risa, le daría mejor resultado si lo acompañara con un "Tengo 5 hijos estoy casado y mi esposa me hecha cantaleta todo el santo día¨.

    Siga mi consejo, amigo, y pronto, pero muy pronto, podrá recoger para la cirugía.

    domingo, noviembre 19, 2006

    SANCOCHO EN LA CASA DE OMAR

    Escrito Cotidiano por Carlos Eduardo Vásquez.

    Cuando sustenté el trabajo de grado de una especialización en gerencia, pensé que estaba preparado para moverme con tranquilidad en un entorno económico cambiante como el colombiano. Eso fue hasta que recibí la lección de economía que relato a continuación.

    El fin de semana, estuve compartiendo la colombianísima tradición del sancocho en leña. Mi cuñado vive entre Rionegro y El Carmen y allí nos reunimos para pasar la tarde. La finca tiene huerto, gallinas, perros, pericos, cebaderos, perros y frutas.

    En la olla hervía el glorioso sancocho de gallina y la charla avanzaba por diferentes temas. Yo, como buen subproducto de ciudad, no pude evitar el mismo comentario de siempre: “hombre, definitivamente, vivir en el campo si es vivir en el paraíso”.

    La tarde llegaba a su final cuando Omar contó la historia de unas granadillas que tuvo que esconder para evitar que crecieran sin que se las robaran las manos ociosas y abusivas que pululan en la región.

    Y esta fue la historia que motivó la lección empresarial que nunca olvidaré durante el resto de mis días…

    “Vea, Carlos, es que cuando uno tiene finca y cultivos, la producción de la finca tiene que dar para los pájaros, los ladrones, las ardillas, los niños y si queda, para uno mismo.”

    Me quedé pensando en el asunto e inmediatamente reformulé lo escuchado en un aforismo corporativo:

    Si uno quiere hacer empresa en este país, tiene que tener en cuenta los secuestros, las extorsiones, las “vacunas”, la delincuencia común, los impuestos, la envidia, los desastres naturales, la imprevisión del Estado, la presión de los “peces gordos”, la inflación, la incompetencia y la corrupción…

    Y si queda algo para uno… seguro que es un milagro.

    jueves, noviembre 16, 2006

    BELÉN 172

    Escrito Cotidiano por Diana Montoya.


    Cuando nos mudamos lo primero que pensé fue: ¡montar en bus, que horror! mi por-venir se veía oscuro y triste… para ser honesta no veía un futuro agradable.

    Del trasporte público imaginaba infinitas vueltas por la ciudad, filas inacabables, conductores malgeniados (condición indispensable para esta ruta), gente apiñada y malos olores. La vida me enseñó lo equivocada que podía vivir sin salir de mi bolita de cristal con espejado hacia adentro.

    Llevo un año recorriendo las calles en esta ruta. Ya he logrado “arrancarle” un saludo y hasta una sonrisa a los conductores, he aprendido conceptos básicos de música, pintura, dibujo en plastilina, culinaria… También sé donde queda el das y el F-2.

    Desde mis 35 minutos mágicos en esta ruta, les comparto una graciosa anécdota:

    En la última silla del bus, se sientan dos jóvenes. Hablan un rato de cualquier cosa hasta que uno le cuenta al otro sobre el “espectacular” regalo que le abuela le dará por su grado: “Le va a arreglar los cojines de la sala”. Sala que el joven manifiesta nunca usar. La abuela los va restaurar como un regalo para su nieto. “¡Qué detallazo!” Pasan cinco minutos, los muchachos se bajan y tres cuadras mas arriba veo una señora casi de 80 años que cruza la calle con un cojín (si, de esos de sala) entre sus brazos.

    Y fue en ese preciso momento cuando comprendí la diferencia entre escucha y observación.

    martes, noviembre 14, 2006

    El poder de la siesta

    Escrito cotidiano por Isabel Cristina Restrepo


    Creo que el acto de dormir está subestimado en estos tiempos. Muchas personas ni siquiera le dedican el tiempo que su cuerpo necesita para recuperarse de un día o una semana de trajines y carreras. Pero más allá de darle un respiro al cuerpo y recobrar las energías físicas, dormir ayuda a escaparse por unos minutos, o unas horas (dependiendo del dormilón) de la realidad que a veces cansa. Así, la mente también se recarga de energías cuando a uno se le olvida todo lo que tiene por hacer y se entrega a los placeres que Morfeo ofrece… especialmente cuando uno tiene sueños agradables y no pesadillas.

    Una buena siesta nos permite dejar de lado por un momento las preocupaciones por la gran cantidad de cosas que tenemos que hacer en tan poco tiempo, o las tan pocas cosas que tenemos por hacer en una gran cantidad de tiempo… y por eso dormimos, unos con el fin relajarse un momento y tener energías para comenzar otra vez, y otros, para matar el tiempo porque no hay nada más que hacer y nos aburrimos de tanto pensar y planear. Es muy claro que me cuento entre las personas del segundo grupo en este momento, y es precisamente por eso que tengo tiempo de disertar ahora sobre la siesta… ¡Porque no tengo nada más que hacer! Pero en todo caso, mi consejo para el lector (si es que no se aburrió de leer en las primeras líneas, o no tuvo tiempo de terminar) es: ¡Tómese unos minutos o unas horas, y dése una siesta! Verá que no es tan malo (y al contrario puede encontrarle el encanto) abandonar la realidad y dejarse seducir por las maravillas del mundo onírico y fantasioso que guardamos en el inconsciente (¿o subconsciente? No sé, la psicología no es mi fuerte).

    En todo caso, ¿qué puede perder? ¿Tiempo? Bueno, un gran filósofo dijo hace poco que la vida no es una carrera de velocidad sino de resistencia, y ¿qué mejor manera de resistir que recargar baterías con una siesta?


    domingo, noviembre 12, 2006

    El Piojo

    Escrito Cotidiano por Xiomy.

    Todo sucedió anoche. Estábamos viendo la tele cuando recibimos la visita de un inquilino. Nadie lo invitó. A todos nos incomodaba, especialmente a mi madrastra y a mí.

    Cuando reconocimos su presencia quisimos desaparecerlo… y eso hicimos.

    Después de ver ese ejemplar, pensé muchas cosas, como que hace años éramos uno solo, y que odiaba que mi mamá luchara diariamente con él por mi culpa. En aquel momento comprendí el comportamiento de mamá.

    Nuestro visitante; gordo, grande, negro y torpe, pensó que pasaría desapercibido en mi casa, pero no contaba con el contraste que haría su cuerpo oscuro contra la camiseta blanca de mi hermanito y con la curiosidad de mi madrastra.

    Ahí estaba… ¡era un piojo!

    De inmediato nos pusimos en alerta naranja liderada por las dos mujeres de la casa. Mi papá y mi hermano podrían “tusarse” en caso extremo, pero nosotras… De inmediato, me fui a la farmacia por la “peinilla fusiladora”.

    Después de un exhaustivo examen del niño, mi madrastra y yo nos examinamos una a la otra. Nos tranquilizamos porque este piojo parecía ser el primero y el último.

    Pudo haber sido muy grave. ¡Tengo piojos! No soportaría que me llamaran “la piojosa”. Tendría que adoptar una actitud diferente con mis amigos para no contagiarles el “mal” y la picazón en la cabeza. Definitivamente no lo quería ni para mi familia, ni para mis amigos y mucho menos para mi.

    Este consejo les doy, porque Xiomara soy (ja ja ja). Mentiras, ¡ojo! Miren en donde, cómo y con quién exponen su cabeza (es válido para droga, alcohol, ideas, personas y piojos) podría ser peligroso. Uno nunca sabe.

    No siendo mas… a los de acá los quiero y a los de allá también.

    jueves, noviembre 09, 2006

    A propósito de "La carrera de la vida"

    LA CARRERA

    Relato breve por Andrés E. Flórez Brum.


    El hombre empezó a correr por toda la calle y de pronto se detuvo para tratar de recordar hacia dónde corría; así que sin lograrlo siguió corriendo; durante toda su juventud no había dejado de correr; corría cuando salía del baño, corría cuando salía del colegio, corría cuando salía del cine, corría cuando entraba al café, pero cuando llegó la hora del matrimonio y se encargo del hogar parecía que iba a dejar de correr; no obstante siguió corriendo; corría como huyendo de algo; de algo que le pisaba los talones; era como su propia sombra; el hombre corría cuando caminaba por la avenida, corría cuando doblaba por la esquina, corría cuando iba a tomar el bus, y cuando lo tomaba se bajaba precipitadamente antes de llegar a su destino por que le parecía que corriendo llegaría primero; el hombre corría, corría, corría, llegaba del banco, llegaba al almacén, llegaba al supermercado, llegaba a la farmacia, llegaba al puesto de periódicos y volvía a correr para llegar a su casa; corría para realizar lo que no había realizado y corría cuando había realizado lo que deseaba realizar; corría con un propósito definido y corría sin un propósito por definir; corría cuando pensaba llegar primero que la mañana; corría cuando pensaba llegar primero que el mediodía; corría cuando pensaba llegar primero que la tarde. Corría cuando pensaba llegar primero que la noche y volvía a correr cuando quería alcanzar la noche, la tarde, el mediodía y la mañana; corría a la salida de la casa, en la calle, en la carrera, en el ascensor, en el trabajo, y al salir del ascensor, al tomar la carrera, la calle y al entrar a casa, corría para andar más aprisa, corría para llegar a tiempo a la oficina y corría para salir pronto de ella; corría para que el tiempo rindiera y corría para acabar con el tiempo; corría para que dieran las ocho y corría cuando pasaban las ocho; corría para acabar con la soledad y la angustia y corría para que no llegará la soledad y la angustia; la vida le había alcanzado poco para correr, de manera que cuando presintió la muerte, alcanzó rápidamente el ataúd que un día había traído, corriendo a su casa previendo que no le alcanzaría el tiempo para esto y se acomodó dentro del cajón y antes de bajar la tapa y de morirse le dijo a sus hijos que lo llevaran corriendo al cementerio; pero cuando salieron corriendo con el cadáver por toda la calle tuvieron que dejarlo a medio camino porque ya se había podrido.

    martes, noviembre 07, 2006

    La carrera de la vida

    Texto ligero, con pausa existencialista al final por Carlos Andrés Arango

    Cuando alguien le pregunta a mi mamá cómo está, ella suele responder algo así como: “No mija, a las carreras”. Siempre había escuchado esa respuesta con gran indiferencia, pero hoy me puso a recordar aquella vez que fuimos a acompañar a Alejandro, el estudiante más veloz de todo el colegio a su primera carrera intercolegiada. Él había ganado todas las pruebas de velocidad tanto en nuestro curso como en las olimpiadas generales del INEM. Competencia tras competencia, dejaba atrás a todo el mundo, en cuestión de segundos; era un velocista increíble. Para él, dar una vuelta a la cancha, era lo más fácil del mundo. Esta vez lo acompañamos en lo que era su primer competencia fuera de nuestro amado INEM. Así que mis amigos y yo le hicimos “barra”, (como se decía en la juventud de los noventa).

    Cuando sonó el pito, en menos de lo que pudieran pensar sus competidores, Alejo les había picado tanto y tan bien, que dio la primer vuelta en la mitad del tiempo de los demás. Cuando llegaba a la línea de meta, ya con el gesto atlético-triunfal de los brazos en alto, uno de los organizadores le dijo con un gesto “¡siga, siga!”, y señaló el tablero de la competencia en el que decían que esa prueba era de ocho vueltas. Con siete vueltas por delante, y ya sin alientos, Alejo trató de mantener su ritmo; mientras, nosotros comprendíamos que no era una prueba de velocidad sino de resistencia. Pero como era de esperarse, al cabo de dos vueltas más, mi amigo no tenía energía para seguir corriendo.

    Pausa de carácter existencial: tantas veces vivimos la vida como una carrera de velocidad, y ella se encarga de recordarnos que es una prueba de resistencia.

    miércoles, noviembre 01, 2006

    El fantasma del ex -novio

    Ensayo mítico-urbano (sin terminar) por Carlos Andrés


    Que los mitos, los espantos, las bestias y los miedos son necesarios, lo explica el hecho de que cuando ya no hay montes oscuros en los cuales la noche vea brotar de la tierra toda cantidad de fenómenos tipo Madremonte, Llorona, o Cura sin cabeza, nos ha dado por inventar los mitos urbanos. Y de todos ellos, uno de los que más frecuentemente realiza a apariciones es, sin duda, "el ex" (nombre científico: exnovio o exnovia).

    Sus formas de emerger son bastante más sofisticadas que los fantasmas que asustaron a nuestros padres y abuelos; y son tan variadas que hace difícil a cualquiera ser capaz de predecir dónde y cuándo va a aparecer. Nadie sabe en qué momento, lugar o situación a la novia de uno la ataca dicho fantasma: una canción, una palabra, una mirada, sin saber cómo, le generan a la víctima toda una serie infinita de recuerdos en la piel. Eso sí: una vez aparece, es difícil recomponer la situación.

    Piense por ejemplo cuando la desprevenida (¿o malintencionada?) suegra mencionó ese otro nombre maldito creyendo llamarlo a uno. La situación es un verdadero campo minado en épocas como diciembre, ese mes en que toda la familia se encuentra reunida. Allí, nunca falta el tío desmemoriado que pregunta por los papás de uno con los nombres de los papás del "ex" de su sobrina. La suegra, más incómoda que nunca, trata de explicarle al sujeto en cuestión que la hija ya ha cambiado de novio. A veces se logra recomponer el camino, y una excusa surge a funcionar como bálsamo en el asunto: se intenta esgrimir un "qué tal lo de la reforma que están proponiendo en el Congreso", o acaso un "Ese partido de hoy va a estar buenísimo" para disimular la situación. Cuando no se logra, a veces el susodicho tío trata de salirse del asunto con algo peor: "¿Otro novio? Esta niña cambia de víctimas con una facilidad..."

    Otro terreno difícil lo constituyen los videos o álbumes familiares, porque ver a un "ex" es el certificado de que, aunque en el fondo pudiera desearlo, uno no es el primero, y tal vez no sea el último. En la prueba del álbum familiar, cualquiera de las opciones posibles es terrible: si son muchos los exnovios que aparecen en los registros fotográficos, se ponen en práctica esos principios olvidados de cálculo básico... entonces proyecta, y piensa: "uf, tantos novios en menos de tres vacaciones a la costa... varios diferentes por cada temporada ¿seré yo el de la temporada?" Pero la otra opción no es más optimista: que en todas las imágenes, desde la primera comunión, hasta los grados de la universidad, pasando por la fiesta de quinces y los grados del colegio, haya sólo un sujeto. En ésa, el fantasma es más grande, y la familia no deja de compararlo a uno constantemente con él, porque hay demasiada información del otro sujeto... el cual, además, ya es amigo de todos los primos de la novia de uno, quienes hablan todo el día de él, y van a pasear con facilidad a su finca.

    Por lo general, uno puede terminar por convencerse de que la familia de la novia necesita más al exnovio que a uno, porque tenía más dinero, más relaciones, mejor carro, mejor apartamento, mejor trabajo... o más específicamente: ¡porque él sí tenía dinero, relaciones, carro, apartamento y trabajo!

    Así, cuando uno tiene la rabia producida por ese montón de sensaciones juntas, se termina por consolarse pensando que de seguro uno será el fantasma para el novio siguiente; se fantasea con pensar que habrá un próximo a quien le preguntarán por los papás y por la carrera de uno... Y tal vez eso influya en que a veces se "marque el territorio": así como se ve en el canal Discovery que los machos Alfa de la manada orinan su campo... uno dedica canciones, regala lociones, prendas de vestir (o desvestir). Todo eso -en parte- para que en algún momento, así como a uno le dañaron la tarde, otro sufra igual, ¡para que vea cómo es de bueno!...

    Mientras escribo esto en mi oficina, un compañero escucha rancheras (a pesar de ser miércoles en la mañana); entender las letras de esas canciones y pensar en el tema, me vuelve a ratificar esa famosa frase según la cual "el amor es eterno... mientras dura".

    domingo, octubre 29, 2006

    El Bobo de Pueblo

    Escrito Cotidiano por Carlos Eduardo Vásquez.
    Quien no haya visto un “bobo de pueblo” no podrá entender la siguiente historia. El “bobo de pueblo” está a mitad de camino entre un personaje municipal y un pobre vergonzante. Vergonzante, por que casi siempre el “bobo de pueblo” pertenece a una de las mejores familias de la región. Es como si el destino tomara revancha por darle a unos tanto y a otros tan poco.

    Pues bien, uno de estos “bobos de pueblo” viajaba en un bus intermunicipal a cinco filas de mi silla y por eso pude ver y escuchar lo que narro a continuación.

    El “bobo” conversaba con uno de esos antioqueños afables y dicharacheros de bigote y sonrisa permanente. Su carriel lo situaba en una edad indefinida y le daba un aire de estar detenido entre dos épocas.

    Estos personajes hablaban de la muerte del hermano del “bobo”. Un hombre muy rico al parecer. El “bobo” había viajado al entierro y contaba los pormenores del evento a su interlocutor. Entre las situaciones tragicómicas que iba contando, el “bobo” hacía lo que mejor sabe hacer un “bobo”: decir bobadas… Por ejemplo, decía que cuando muriera iba a dedicarse a “espantar” a la gente que lo hubieran conocido en vida. El otro, con sorna, le pedía que por favor a él no lo fuera a asustar. El “bobo” también mencionaba las ventajas de casarse con un cura… pero ¡él!

    Los quince pasajeros del bus escuchábamos divertidos a la pareja cuando de pronto la situación adquirió un tono solemne. El “bobo” se puso serio y un amago de llanto cruzó por su rostro. Empezó a hablar de su hermano como si estuviera vivo. Con sus palabras lo resucitó y le empezó a dar vida. El del carriel tuvo paciencia, pero cuando el “bobo” alucinando dijo: “Es que mi hermano es el ricachón del pueblo”, el otro no pudo más y le corrigió: “Hombre, era… era, no ve que está muerto”. El “bobo” insistió: “No, mi hermano está vivo.” El del carriel replicó: “¿pero no me dijo, pues, que lo llevaron hasta el cementerio?” El “bobo” se empecinó: “Si, está en el cementerio, ¡pero está vivo!” a lo que el del carriel replicó desesperado: “Vea, una persona que esté en el cementerio no puede ser sino un difunto… a no ser que usted me haya dicho mentiras y entonces su hermano sea el sepulturero del pueblo, pues”

    La risotada de los ocupantes de bus, ocultó el sollozo de tristeza del “bobo” y la mirada de furia que le lanzó a su imprudente acompañante.

    Yo me bajé en ese momento y no supe del desenlace de la conversación. Me quedé como las señoras cuando se pierden un capítulo de su telenovela preferida. La verdad es que me he convertido en un adicto a las cotidianidades y hay historias que no dejan otra alternativa sino contarlas.

    martes, octubre 24, 2006

    GRAFFITI

    Escrito Cotidiano por Carlos Eduardo Vásquez.


    Todo se juntó... El “mail” sobre la mala leche de los colombianos asociada con los prófugos españoles que llegaron a América. La falta de plata para comprar la horca de mi angustia tercermundista. La crítica de algunos compatriotas que dicen que nuestros males no tienen que ver con ellos sino con el resto de habitantes de este circo que llamamos país. Y como remate, me escribe un amigo y me dice que ya “huele a natilla y buñuelos por que viene diciembre”.

    ¡Que vaina! pensé con el último comentario, otra vez a gastar lo que no me he ganado, a soportar los escándalos navideños de los vecinos y aguantar la hipocresía creciente de tipos y tipas que ni conozco pero que influenciados por el ambiente navideño y la intoxicación alcohólica me quieren vender la idea de un mundo feliz…

    En fin, estos absurdos, me terminaron emboscando en un baño de la universidad.

    El caso es que orinaba a puerta cerrada, pido perdón a los sensibles, pues tengo la manía de conservar la privacidad de ciertas funciones corporales. Cuando veo un único graffiti escrito en la pared. Alguien había dibujado una cruz gamada y había garrapateado más abajo “Arriba los Nazis”.

    Imaginé al idiota que escribió el texto, su enternecedora ignorancia y su desenfocada rebeldía. Estaba seguro que el tipo ni siquiera había leído dos letras seguidas de un texto serio sobre el nazismo y su paranoia racial.

    No soy escritor de paredes ni nada parecido. Pero confieso que no pude evitar sacar mi lapicero y escribir con toda la rabia contenida en mi interior una respuesta para el imbécil y sus seguidores:

    “Los mestizos nunca podremos ser nazis.”

    Imagino que la navidad de la que habla mi querido amigo llegará pronto y con ella las vacaciones universitarias. Las paredes estarán repintadas y para el próximo año, mi trivialidad y la de mi adversario gráfico habrán sido borradas. La pared volverá a ser blanca y el ignorante seguirá en su ignorancia.

    Solo me preocupa un asunto. Dicen que uno comienza por perdonarse las pequeñas cosas y termina justificándose en las grandes cosas…

    ¿No habrá presenciado la pared de este baño universitario el nacimiento de otro irredento escritor de graffitis?

    sábado, octubre 21, 2006

    Pensamientos de Longaniza




    Qué difícil es sentir que a uno no lo entienden. Creo que constantemente experimentamos la sensación de que los otros no saben exactamente de qué estamos hablando, aunque estén asintiendo con su cabeza mientras pronunciamos nuestras palabras.

    En un salón de clase ese mismo sentimiento no sólo se repite sino que se expande matemáticamente. Las universidades son, por lo general, el templo de los estudiantiles “noentiendo” y de los profesorales “nomentienden”.

    Acusamos en los demás su incomprensión para con nosotros (Al tiempo que sucede lo contrario; pero ése es otro tema: cómo entender a los demás).

    Y tal vez esa certeza de que los otros no están sintonizados con nosotros se deba a que constantemente queremos que piensen como pensamos. En eso he estado discurriendo en estos días. De ahí que viniera a mi memoria uno de los episodios de El Chavo en el cual quedan claras ambas cosas: primero, los otros no acceden a mi ideas, es decir no me entienden, -en parte- porque –segundo- no son como yo.

    El maestro Longaniza, ese ser acostumbrado al tremendo sentimiento –más bien diría certeza- de que no le entienden, trata de mostrarles a sus estudiantes la importancia de leer. Así que usa lo mejor de su discurso, enarbolado, bello, rimbombante, retórico, lleno de bellas figuras, para insistir en la importancia de los libros como fuente para la imaginación, como forma de habitar en mundos sorprendentemente desconocidos, de enamorarse de personajes provenientes de cualquier parte del universo, etcétera, etcétera.

    Ya con pequeñas lágrimas a punto de salirle, remata su intervención diciendo algo así como: “Niños, tener un libro es acceder al mayor tesoro de la sabiduría humana; mientras lean serán personas valiosas… Podrán soñar, e imaginarse universos maravillosos. Si leen un libro… Si leen un libro: ¡Serán como yo!”

    Y todos los niños arrojan sus libros por el aire.

    lunes, octubre 16, 2006

    Kill o Gram

    Escrito Cotidiano por XIOMY.

    Diariamente reviso el correo. En esta ocasión no había nada importante, solo una gran lista de re- envíos. Me puse en la tarea de eliminar uno por uno, pero me llamo la atención uno en particular que tenía como nombre “adora tus kilitos de más”. Mi curiosidad ingenua de lo que iba a ver se estrelló con una cruel realidad. Eran las imágenes de estas mujeres.

    Estas imágenes me hicieron sentir al principio tristeza, luego rabia y por ultimo lástima. La persona que me envió el mail lo hizo de muy buena intención, de hecho logró su propósito, porque al ver las imágenes me sentí bonita y afortunada de poseer salud en mi cuerpo y mi mente.

    Nos estamos matando. Diariamente criticamos el terrorismo, los cambios de clima y el hambre y la miseria que está arrasando el mundo, el exceso de dinero y poder que tienen algunos y que les falta a los otros…

    Es deprimente ver como hay personas estúpidas, egoístas, ególatras, ingenuas… no sé como llamarlas; que encarnan en su cuerpo todo el dolor y la miseria que deja lo que criticamos de una manera voluntaria y desquiciada. Vendan sus ojos con la obsesión, por lo que son y lo que quieren llegar a ser, por la realidad y la fantasía; son personas que encierran una dualidad, en su mente lo bello, hermoso y por que no casi perfecto, y en la realidad de su cuerpo lo aterrador, horrísono y funesto.

    ¿Por qué lo hacen? No porque quieran ser santas, ni mártires, ni por expresar una injusticia y muchos menos por necesidad y pobreza. Es por vanidad y consumismo, por encajar en el rompecabezas del mundo, el cual se rompe con un suceso (la guerra, la tecnología… etc.) y al poco tiempo vuelve y reestablece su estructura con nuevas figuras; por ser un color para ellas exacto y perfecto que no desentone en este arco iris.

    Pero como dice Lotze “abrirse la realidad, como una flor, en nuestro espíritu” por triste y descarnada que esta pueda llegar a ser.

    Soy una mujer un poco vanidosa. Lo digo en el sentido que me gusta verme bien por mí misma y no por los demás. Me reconfortó saber que a pesar de que el mundo influye en mí, no lo hace de un modo tan intenso o ¡al menos yo no lo dejo! Eso me hace pensar que soy fuerte y no tan vulnerable como creo ser.

    Me sentí afortunada por poseer otra imagen de belleza femenina. Esta le da más importancia a la esencia y no a la existencia…. Además, al ver a estas mujeres quien no se siente feliz de tener unos kilitos demás; así sean mal puestos ¿no?

    domingo, octubre 15, 2006

    BILLETERA

    Escrito Cotidiano por Andrés David Ospina, Estudiante de Ingeniería de la UCO


    Eran las 7 de la mañana. Sonó el teléfono y dormido escuché la voz de un señor que traía un cheque de mi papá. Concertamos una cita en el parque y el portador del cheque me aclaró que tenía que ser de inmediato.

    Me puse una pantaloneta y unos tenis. En la puerta, la señora de la casa me dijo que llevara los documentos para cambiar el cheque de una vez.

    Me devolví por la billetera y la guardé en un bolsillo. En el taxi, recordé que mis amigos me decían que tuviera cuidado con la billetera. Pensé: “en cuanto pare el taxi me fijo que esté ahí. Pero no fue así, se me olvidó por completo.

    El señor me dio el cheque, pero no lo pude cambiar en Rionegro porque no hay Bancafé.

    Llegué a mi casa y recordé la billetera… ¡No estaba en mi bolsillo! Ahora cómo iba a cambiar el cheque… Además, perdí los papeles, el poco dinero que tenía, las cartas de mi ex, ahhh.

    Entré a la casa desesperado. y… sorpresa, al subir las escalas la encontré... Allí estaba, tirada en el suelo, se me había caído antes de salir.

    Recuperé mi día, unos pocos pesos, las cartas de mi ex y, claro, la generosidad de mi padre.

    sábado, octubre 14, 2006

    Podría Ser...

    (pero no del verbo "poder", sino del verbo "podrir")

    martes, octubre 10, 2006

    Adiós... Ola.

    Reflexión por Carlos Eduardo Vásquez.



    A veces pasa que tenemos una alegría secreta que solo nosotros conocemos y que a nadie más en el mundo le interesa?

    El secreto que callo hoy, y que no admite la manipulación de nadie, acude a mi en aletazos de memoria y me deja el alma llena de burbujas como las que quedan en la arena cuando la cresta del mar se retira.

    lunes, octubre 09, 2006

    Silencio

    Explicar un silencio es romperlo.

    domingo, octubre 08, 2006

    HISTORIA DE UNA CARICIA

    Escrito Cotidiano por Carlos Eduardo Vásquez.


    Todos corrieron a ver que había pasado. El gordo con la nena, la vieja con el perro y la monja con el zorro. A la vuelta de la esquina, cubierta con una sábana yacía una caricia muerta. Apretada en su mano, una nota explicatoria:

    “Este es fin de la historia de una caricia que duró menos de un mes. Nació el día de la Independencia y muere hoy, el día de la Batalla de Boyacá.

    El camión de la policía forense retiró la caricia tirada en el pavimento. Los uniformados reconvinieron a la multitud.

    Todos se dispersaron: El gordo con la nena, la vieja con el perro y la monja con el zorro. Todos regresaron a sus vidas tristes y monótonas…

    Todos… menos la caricia.

    jueves, octubre 05, 2006

    Ella Tuvo la Culpa.

    Escrito Cotidiano por Carlos Eduardo Vásquez.

    Ella tuvo la culpa… bueno, quizás no la tuvo, pero eso parecía. Besó la boca que la besaba y eso la incriminó. Prolongó el abrazo que la abrazaba y eso tuvo valor de prueba. Rozó la piel que la buscaba y por tal motivo participó. Deslizó su vientre en la oscuridad de la noche y la noche lo presenció. Gimió por lo bajo con temblor felino y luego sonrió...

    Y ahora, la calle recién llovida por donde se aleja le grita una culpa que él nunca podrá descifrar.

    Amar, en definitiva, es acercarse al inevitable instante de un adiós…

    domingo, octubre 01, 2006

    Pierna Arriba

    Por Carlos Eduardo Vásquez

    Ser profesor no es fácil, pero hay momentos maravillosos. Con el tiempo se van acumulando historias de todo tipo.  Durante mi trayectoria docente he recopilado un buen número de ellas. Las vivencias compartidas con los estudiantes se conservan en la memoria y de vez en cuando, despiertan en uno una sonrisa espontánea.



    Ayer en la tarde, durante una reunión, me llegó uno de esos recuerdos.  Alguien habló de la capacidad de asombro de los estudiantes, y mi mente recordó la anécdota que relato a continuación.



    Había finalizado el semestre académico en la Universidad Católica y estábamos evaluando el curso de negociación que terminaba esa noche.   Tal como acostumbro a hacer cuando cierro una asignatura, le había pedido a cada estudiante que recordara algo que le hubiera llamado la atención sobre el curso que estábamos a punto de terminar.  Uno de los muchachos mencionó lo práctico del Método Harvard y otro habló sobre la importancia de llegar a acuerdos de integración.  Luego una chica aprobó la metodología empleada para cumplir con los objetivos académicos.  Todos expresaron sus opiniones y sugerencias mientras yo tomaba atenta nota. 


    La evaluación iba sobre ruedas y yo estaba convencido de que no habría mayores novedades en las palabras de los últimos tres estudiantes que aún no habían hablado.  Y efectivamente, dos de ellos repitieron lo que ya estaba dicho.  Sin embargo, la última estudiante, una hermosa joven con aire distraído, guardaba una sorpresa.  Cuando le tocó el turno, respondió que lo que más le había llamado la atención era lo sucedido en la primera clase.  Esa noche, contó ella, un insecto había entrado por la ventana, había aterrizado en el muslo de profesor y había caminado hasta la bragueta del pantalón. Allí había permanecido un rato y luego, de la misma manera intempestiva como aterrizó, volvió a levantar el vuelo para desaparecer por donde había venido.

    Me quedé atónito. No esperaba una respuesta, digamos, tan prosaica, pero la risa del grupo me hizo caer en la cuenta de lo gracioso de su afirmación. Todos nos reímos del apunte, y la clase terminó minutos después. Sin embargo, de camino a casa empecé a preguntarme qué hacía esa estudiante concentrada en el muslo del profesor… ¿Cómo había podido estar mirándome la bragueta con tanta atención sin que yo lo hubiera notado siquiera?  ¿Estaba la muchacha en verdad preocupada por su formación? ¿Sería ella capaz de diferenciar lo importante de lo no importante en su futuro desempeño laboral?

    Esas preguntas rondaban mi mente mientras yo empezaba a cuestionarme seriamente sobre mi capacidad de transmitir el conocimiento.  Qué credibilidad podía yo merecer de mis pupilos, si lo único que una estudiante recordaba de mis clases era un bicho que se paseaba por el cierre de mi pantalón.  Esas eran mis cavilaciones cuando, de repente, experimenté aquello que en los santos se llama una epifanía, es decir, la súbita revelación de una verdad. En el asunto del insecto no había nada de qué preocuparse... 

    Una estudiante que sabe lo que va "pierna arriba", seguro que será una excelente profesional. 

    miércoles, septiembre 27, 2006

    LAPSUS

    Escrito Cotidiano por CARLOS EDUARDO VÁSQUEZ.


    El mundo atardece detrás de la ventana. Sentado en la biblioteca, percibo el viento y el murmullo de la ciudad al fondo. Esta ciudad que aunque pequeña, palpita con hambre de crecimiento.

    Desde aquí veo la loma que sudo todos los días y los amplios pastizales que algún día albergaran los nuevos centros comerciales.

    Atardece sobre el mundo mientras yo me engolosino con una docena de libros en la mesa más vieja de este piso.

    Tomo cinco minutos para escribir estás líneas bajo el influjo de un texto de Harold Bloom y me sumerjo de nuevo en la lectura...

    PLANETA VERDE

    Escrito Cotidiano por GERMAN GIL.


    Cuando me enteré de la noticia de la muerte de Steve Irwin, supe con dolor que la lucha ecologista de este planeta perdía uno de sus mas grandes activistas. Me sumo al dolor del planeta verde y adjunto con este escrito cotidiano mi voz de protesta contra aquellos que se enriquecen a costa del sacrifico de una especie y se lucran de la naturaleza de una manera salvaje…

    Definitivamente, ya no saben como “descrestar” al oprimido consumidor. Las políticas de las multinacionales frente a la sociedad de consumo son cada vez más agresivas y la avalancha de productos novedosos para solucionar cualquier mal que le aqueje son una bola de nieve que crece a la par del bolsillo del genio que se las inventa.

    La ultima creación en este Maremagnum de productos para mi concepto fue la “tapa”.

    Nunca podré entender que culpa tiene el caracol de que su baba regenere de manera natural los tejidos de su concha , ni de donde carajos sacaron que el embrión de pato, (ojo, de pato, no de gallina, ni de chulo, ni de paloma), sirve para las arrugas, o que la aleta del pobre tiburón cura el cáncer.

    Que otra sorpresita ecológica se nos vendrá encima….

    Me imagino la siguiente publicidad dentro de poco.

    Esencia de Antena de Hormiga, para la pérdida de la memoria, o Lagaña de Mico Amazónico para la conjuntivitis, o en el peor de los casos, Extracto de Rila de gallina, para la vena varice…

    Solo le pido a Dios que nunca se enteren que la grasa de la piel del delfín rosado del amazonas es la fuente de la eterna juventud.

    Gracias Irwin…

    jueves, septiembre 21, 2006

    Breve Pato-logía

    Intento deleble por Carlos Andrés Arango

    Una ciudad se puede entender como una obra de teatro, en la cual no hay un director y un escritor, sino muchos actores que son, a su vez, directores, actores, escenógrafos, maquillistas, fotógrafos, utileros, tramoyeros, público, críticos de arte, músicos, técnicos de luces, etcétera. Por eso, un intento por comprender la ciudad deberá comenzar por reconocer a sus personajes.

    Hoy, luego de una semana de mucho caminar, montar en bus, hablar con taxistas, ir a centros comerciales, y leer letreros de baño público, creo que tenemos una deuda, digamos antropológica, con muchos de esos personajes que diariamente se encuentran con nosotros; de momento pienso en estos tres: Chayán Emilio, el Pato y las gallinas. En todos los casos se requiere una investigación más amplia que nos ayude a saber más de ellos, pues se trata de dos animales y un fantasma de quienes constantemente tenemos noticias. Insinúo algunas pistas para comenzar el respectivo trabajo.

    Chayán Emilio es un galán, o al menos eso cree. Tiene cierto aire a Leo Reyes, el de la novela. Suele poner en escena sus tácticas de acecho, a través de palabras aparentemente románticas y dulces como reina, miamor, cosota, dulzura, mivida, y otras semejantes. También lo suelen denominar Chayán Baigón porque la que no mata, la deja mariada. Los pachulies, camisas, accesorios y demás, imitan a las marcas más posicionadas del mercado, pero son piratas o falsamente parecidas a éstas; sin embargo, son su principal fuente de atracción.

    Con su indumentaria suele atacar a las gallinas, una clase particular de mujeres cuya indumentaria le da a su morfología un aspecto bastante semejante a la mencionada ave de procedencia indochina de quien hereda su nombre gracias a varias razones. Suelen ser bajitas, o “pegadas al suelo” como se dice comúnmente. Su copete es esencial para su presencia, y se caracteriza por un cacareo constante que deja en silencio hasta al más paciente de los mortales. En su caminar destaca sus zonas corporales de la cadera, pecho, copete, y mira a un lado y otro como buscando algo. Que generalmente no se le perdió, pero ella busca insistente. Porque justamente es la insistencia –en cualquier cosa- lo que le da atributos específicos a su personalidad.

    Para finalizar, el Pato. Éste es una subespecie de una mucho más amplia, aún sin estudiar, denominada chirrete, la cual, igualmente, es la mezcla de una especie desaparecida que antes de desaparecer evolucionó en otra. Veámoslo por partes: el sicario, una vez tomó algo de estatus empezó a dar paso al traqueto. Entre ambos no hay grandes diferencias más allá del lenguaje. La influencia del sicario en su proceso de conversión a traqueto ha sido decisiva en la aparición del chirrete; éste es un personaje potencialmente peligroso, pero bastante amenazador. El chirrete puede o no ser traqueto. Digamos que la segunda es una categoría funcional, pues se refiere a la opción laboral del individuo (traquetiar es el verbo), es decir a la manera como la persona deriva su sustento; en palabras chirretes: conseguir la papita para la cucha. La primera, en cambio, es una categoría estilística, que enfatiza en la apariencia y formas de hablar del sujeto.

    Es ahí donde, en el intermedio de ambos, encontramos al Pato. Él está rodeado de traquetos, sicarios (los pocos que quedan), y chirretes. Sin embargo, contrario a todos ellos, no es capaz de coger un arma, cargar la marihuana del combo, o esconder las armas ante la inminente llegada de la Policía. Por eso la palabra Pato recobra cierto carácter peyorativo que la reingresa en el contexto de las cadenas de insultos o banderiadas. Dicho en palabras propias, un pato es un man que no probó finura.


    Caminar una tarde, salir a tomarse una cerveza, o simplemente ir a estudiar o trabajar, implica encontrarse con muchos personajes de la fauna citadina, con los cuales se conforma toda una geografía humana cuya ecología aún está por elaborar.

    miércoles, septiembre 20, 2006

    Imaginación Retro

    Escrito Cotidiano por XIOMY.

    Iba para la universidad. El bus como de costumbre tenia un ritmo muy lento a esto se le suma que en la autopista están construyendo una doble calzada.

    El bus paró en frente de una construcción donde se podía ver un proporcionado arrume de tierra, por el cual se deslizaba una retroexcavadora; entre el bus y ésta había muy poca distancia. Aunque estaba muy inclinada se podía admirar su movimiento seguro.

    El bus continuó su trayecto; pero lo que acababa de ver había creado en mí algo de perturbación; como para preguntarme: ¿Qué hubiese podido suceder si la retro se hubiera volcado sobre nosotros?

    Aunque la idea no era nada reconfortante, tengo que reconocer que todo el camino estuve entretenida, y llegué a la conclusión de que la imaginación quita el sueño, acorta el camino y recrea los sentidos.

    domingo, septiembre 17, 2006

    SATORI

    Escrito Cotidiano por GERMAN GIL.

    Mi amigo de infancia y yo caminábamos después de muchos años de no vernos. El día terminaba. Tras disfrutar de una cena de reencuentro, nos dirigíamos al hotel donde nos hospedábamos. Quince años sin vernos…

    Dos pequeños hilos de agua, uno a cada lado del andén, iniciaban su recorrido hacia el desagüe…

    Él me miro y dijo: “Estos dos hilos de agua son como nuestras vidas; paralelas en su recorrido, totalmente opuestas y diametralmente separadas, nunca se van a juntar aunque vayan hacia un mismo lugar.

    …y agregó como en tono de burla: “Esto, pequeño Saltamontes, es un Satori”.

    Satori es un término oriental para hablar de la inmediata experiencia de la naturaleza acerca de los hechos cotidianos.


    Lo mire extrañado mientras observaba los hilos de agua correr hacia el desagüe por cada lado del andén. Nunca pensé que años después me serviría para plasmar por escrito lo sucedido esa noche donde aprendí el significado de la palabra Satori por un amigo de mi infancia mientras caminábamos hacia el hotel.

    FIN DEL CICLO DE AFORISMOS...

    Bien amigos, con esto damos por terminado el Ciclo de Aforismos. Tengo que confesar que escribirlos es interesantísimo, así que espero que me perdonen si de vez en cuando incluyo uno o dos entre los Escritos Cotidianos.
    Un fuerte abrazo a todos,
    CARLOS EDUARDO VÁSQUEZ
    P.D. Estaba pensando que el blog de La Lana en el ombligo que escribió Carlos Andrés hace tiempo es simplemente genial.

    AFORISMO (los sueños)

    Los tiempos modernos no permiten que uno cambie de sueños. Cuando lo pienso me acuerdo del CD, los nuevos sueños se encadenan y cuando uno quiere retroceder suena una serie de sonidos raros que le quitan a uno las ganas de seguir soñando.

    Por mi parte, soy como un LP de acetato negro. Uno lo voltea con naturalidad y sigue escuchando los sueños del otro lado del disco.
    - Carlos Eduardo -

    jueves, septiembre 14, 2006

    Antologías aforísticas: Uno.

    El mejor aforismo escuchado en toda la vida:

    “Hay cosas que ni qué”
    La Chimoltrufia.

    miércoles, septiembre 13, 2006

    AFORISMO (la picadura de la raya)

    Steve Irwin perseguía cocodrilos por todo el mundo.  Alguna vez mientras buscaba un reptil, lo picó una raya.  Pocas personas en el mundo han muerto con el corazón atravesado por el aguijón de una raya.  Yo persigo lo cotidiano con palabras y ocasionalmente pinto una raya. Me pregunto si alguna vez una raya escondida entre las palabras atravesará mi pecho en un acto insólito y si la sangre que manche de rojo el papel se mezclará bien con la poesía.
    Algo sobre Irwin
    - Carlos Eduardo -

    martes, septiembre 12, 2006

    Intentos Aforísticos II

    Conversar es el encuentro de dos mundos reales que virtualiza la explosión de muchos más mundos emergentes surgidos en ese constante ir y venir en el otro. Cada palabra es como una sal de plata que reacciona ante la luz. Contenida en el fondo de una recámara oscura, pronto alguien obtura y su contacto con el exterior genera figuras. Y fondos.

    El devenir es consecuencia de que, del otro lado, está sucediendo lo mismo: mientras disparamos palabras alguien también lo hace (aunque sean silenciosas).

    Juego de espejos superpuestos, una conversación es, así las cosas, un potencial acto de guerra.

    AFORISMO (los poetas)

    El problema con los poetas es que siempre nos orientamos por las estrellas. Todos saben que las estrellas viven cambiando de posición debido a los enamorados. Por eso cuando un enamorado regala una estrella, no sabe que un poeta en el otro lado del mundo languidece de nostalgia y no le queda otro remedio que poner en palabras sus suspiros.

    - Carlos Eduardo -

    lunes, septiembre 11, 2006

    Intentos Aforísticos I

    El éxito, discurso que vende millones de libros, conferencias y asesorías, le debe en buena parte su éxito al fracaso. Sin éste, aquél no sería tan rimbombante. Sin embargo, aunque a veces nos disgusta la idea, es bueno defender el fracaso; pero no el fracaso que precede a un nuevo intento. No. Más bien el fracaso que termina con todo, así como una palabra rompe el silencio, o una bala acaba la vida.

    A veces, caer para levantarse no es caer; es simple estupidez.

    AFORISMO (la palabra)

    La palabra rueda sin control por el borde de la lengua, toma los atajos de la decepción y… ¡zas! Se estrella contra un corazón que se rompe.

    - Carlos Eduardo -

    domingo, septiembre 10, 2006

    AFORISMO (la insignificancia)


    La insignificancia habita en la semilla de lo profundo. La gota de agua inicia una rebelión por que le cambiaron el paisaje de una cordillera marina. Enseguida, organiza una revuelta oceánica y la asonada deja como resultado un tsunami que borra del mapa a un pueblo completo.

    - Carlos Eduardo -

    viernes, septiembre 08, 2006

    AFORISMO (la cotidianidad)

    La cotidianidad nos envuelve como una crisálida: nos constriñe, nos agobia, nos oprime. La fantasía, en cambio, es la explosión de colores de una mariposa recién liberada.

    No importa que en las alas de la fantasía queden las marcas de los hilos que nos tiranizaron. Igual da gusto volar después de experimentar el oprobio de haber sido un gusano.

    - Carlos Eduardo -

    jueves, septiembre 07, 2006

    ¿QUÉ ES ESO DE "AFORISMO"?

    Definiciones de Aforismo:

    Un aforismo es una declaración concisa o el refrán popular que pretende expresar un principio o la verdad en una manera concisa, pensativa y aparentemente cerrada. es.wikipedia.org/wiki/Aforismo

    Es una "breve máxima que expresa una norma de vida o una sentencia filosófica"(Zingarelli). Ej. Aforismos de L. Tamaral (Lima, 1902-1992)www.trazegnies.arrakis.es/indexdi1.html

    Sentencia breve, por lo general, no razonada o justificada, con un contenido más profundo de lo que parece a primera vista parece (a veces, incluso, distinto a lo que en una lectura ingenua del aforismo parece querer decir, ya que se prefiere sugerir, insinuar, a declarar abierta y razonadamente lo que se quiere decir). Heráclito, Marco Aurelio, Nietzsche y otros filósofos escribiron parte o la totalidad de su obra recurriendo a aforismos.

    domingo, septiembre 03, 2006

    EMERGENCIA

    Relato Breve por Carlos Eduardo Vásquez.

    Los maderos encendidos que caían a su alrededor ya no importaban. Tomados de las manos, la pareja emergió entre la llovizna de la máquina de incendios. Se detuvieron solo un momento para mirar atrás y soltar un lánguido suspiro.

    Los bomberos atónitos los vieron alejarse por el callejón, desnudos y negros de hollín como un par de nueces...

    Entonces comprendieron que adentro hallarían otras dos víctimas de las llamas.

    viernes, septiembre 01, 2006

    LA EXTERMINADORA

    Escrito Codiano por Carlos Eduardo Vásquez.

    Mi esposa tiene una fijación con los insectos. Hormigas, cucarachas y zancudos son su objetivo militar. Para cada uno conoce un método de exterminio diferente.

    Las hormigas pasan a mejor vida con una rociada de “flid”. Los zancudos son diezmados entre una toalla y la pared y las cucarachas se voltean patas arriba con el pie y luego se les aplasta la cabeza.

    Ella dice que así se cierran las rutas de retorno de las filas enemigas, se evitan las manchas en la pared y se acaban las imágenes de destripamientos en el suelo.

    Ahora también los gorgojos están en su lista de ejecuciones. Sin embargo, hoy me sorprendió como nunca antes. Yo que creía haberlo visto todo en asuntos de holocaustos de insectos tuve que presenciar un acto aterrador.

    Primero me contó que la harina estaba siendo saqueada por una colonia de gorgojos hacía tres semanas. Me explicó con frialdad que los gorgojos tienen un cuerpo muy resistente y que eliminarlos no era nada fácil.

    “Sin embargo”, me dijo. “encontré el mecanismo perfecto para desaparecerlos...”

    La vi sacarlos de su guarida con un trapo húmedo, amontonarlos con la escoba en el suelo y agarrar una botella vacía de soda Postobón...

    Incrédulo, presencié como les pasaba el rodillo improvisado por encima como si de una aplanadora de vidrio se tratara.

    Traté de decir algo, mientras escuchaba como las pequeñas corazas sucumbían, pero nada salió de mi garganta paralizada.

    En lo único que pensé fue…

    “¡Carajo!, si esto no es un escrito cotidiano, no se que otra cosa pueda ser”.

    LA VERDAD

    Sentados frente a frente, Camila y yo descubrimos por qué no nos entendemos: Mi derecha es su izquierda.

    martes, agosto 29, 2006

    A mi me ha pasado

    mi primer correo electrónico era tan extenso, que era exageradamente difícil dárselo a alguien. Lo brindaba -gratis- un operador que ya ni existe. Luego llegaría hotmail con su msn, y aún después yahoo y gmail con sus buzones extra grandes. Desde aquel momento, empezaron las fotos a anexarse como archivos adjuntos, y los correos de cadena se hicieron famosos. Luego, la pornografía, que ya era antigua en los usos y usuarios de internet, no se conformó con estar en las páginas donde nuestros adolescentes ojos de madrugada en la sala oscura de la casa las visitábamos para satisfacer es apulsión estroboscópica de la que habla Lacan, sino que los amigos empezaron a enviar correos electrónicos donde anexaban fotos de mujeres. Y luego, en la oficina, uno abría esos correos que, por ser tan pesados y estar en un computador tan lento se demoran mil años en abrir; uno entra y el asunto anuncia un "informe", que, enviado por un compañero de oficina o por un amigo, suena como algo serio, y uno lo abre, y se entera de que son fotos y que es pesado de abrir, y cuando sabe que no es prudente ver ese contenido desnudo en la oficina, intenta cerrarlo, pero cerrarlo es más lento que abrirlo, así que después de que uno intenta apagar, y no puede, trata de tapar la pantalla y no puede, sucede que entra el decano y, mirando la pantalla pregunta: Hola Carlos, còmo estàs, mucho trabajo?

    Sucedió hoy. Sucedió, exactamente, ahce media hora, y no pude resistir la tentación de desahogarme. Para disimular le dije a mi jefe que era el trabajo de investigación de un estudiante. Curioso, me dijo. Obviamente no creyó. En fin. Prefiero entonces los títulos como "mona buenísima", "brasilera encantadora", "operación de cambio de sexo", o cualquier cosa obsena al menos para que uno pueda decidir si lo abre o no.

    jueves, agosto 24, 2006

    El Hermano de Juanes

    Conocí al Hermano de Juanes después de escuchar de mi jefe estas palabras: “Es muy parecido a Juanes, aunque con los ojos diferentes, y calvo”. Asi nos anunció Alberto –el gerente- la presencia del Hermano de Juanes en el lanzamiento de esa empresa nueva en la que yo iniciaría mi experiencia como comunicador. Mi tarea consistía en resolver todo lo que comunicacionalmente necestiara el evento. En eso había estado desde el día siguiente a mi graduación hasta esos primeros días del año 2003. Ése fue mi primera tarea, y luego de ella estuve un año más; una labor de la cual no quedó mucho dinero, pero sí la experiencia de haber empezado casi desde cero.

    Aunque tenía muchos asuntos de los cuales estar pendiente, éste de la presencia del Hermano de la estrella (por aquel entonces, en solitario, ya Juanes lo era) no dejaba de sacarme algunos minutos de pensamientos. Imaginaba que ese día podría buscarlo para convencerlo de que cuando Juanes estuviera en Medellín me consiguiera una entrevista con él. Aunque no admiro su voz, creo que como artista, compositor y empresario, es bastante admirable. Así que la presencia de su Hermano no me era del todo indiferente. Y no lo fue aun cuando se lo conté al grupo de amigas que me iban a ayudar ese día. Alrededor del asunto se formó todo un movimiento compuesto de sonrisas, ideas iracionales, chistes y voces de arrepentimiento por el tiempo que perdíamos pensando en ello, mientras debíamos concentrarnos en lo propio.

    En alguna reunión de planeación, no me aguanté y le pregunté al jefe sobre la forma de ser del Hermano de Juanes. De manera simple –como quien no le presta mayor atención- dijo que ese día venía con afán pues debía cumplir otros compromisos, y que era importante atenderlo bien porque podría llegar a ser nuestro cliente. Destacó, eso sí, que era muy “buena gente”: sencillo y humilde, como Juanes.

    Ha llegado el día del lanzamiento con los mil inconvenientes que habrán de esperarse. Empezó el acto, en el cual habíamos programado una conferencia, que, según cálculos iniciales, no debería demorar más de una hora; pero el conferencista ya iba llegando a la hora y media y la gente se empezaba a salir. Entre ellos el Hermano de Juanes: un tipo de quien recuerdo especialmente su mirada profunda. Aunque en principio no se mostró tan simpático, nuestra insistente amabilidad terminó por robarle diez minutos que de seguro le eran indispensables; a pesar de ello, durante ese tiempo, varias de mis amigas le sonrieron sin parar, y hasta quedamos de tomarnos una cervecita.

    En fin, después de risas y comentarios insinuantes por el estilo “vamos a un lugar donde pongan música de Juanes”, o “Me encanta ésa que dice ‘Que mis ojos se despierten, con la luz de tu mirada, yo a Dios le pido…” el Hermano de Juanes no dejó de sonreír con ascendiente cortesía.

    Cuando llegó el momento de su despedida (no le pedimos fotos porque luego habría tiempo para eso) el hermano de Juanes dijo que tenía otro compromiso. Nosotros, que ya estábamos preparados, le entregamos su carpeta debidamente marcada. Él la miró y salió. Luego regresó y dijo: “Oigan, ésta no es mi carpeta; yo me llamo Alfredo Villa”…

    No pudimos parar de reirnos de nuestra estupidez. En efecto habíamos confundido al pobre de Alfredo con el Hermano de Juanes. Aunque él ni se enteró de cuál el origen de nuestra simpatía.

    miércoles, agosto 23, 2006

    La "Abejita" de Conavi

    Escrito Cotidiano por Carlos Eduardo Vásquez.

    El sol pegaba con fuerza sobre el aviso de Conavi. Un grupo de clientes agonizábamos hacia media hora en la fila. Yo trataba de convencerme a mí mismo de lo absurdo de preocuparme por el saldo cada que uso el cajero. Al fin y al cabo, no soy el único colombiano que vive de exprimir su sueldo.

    De pronto, alguien me tocó el hombro… Volteé para ver quien era y la hermosísima sonrisa de una estudiante me iluminó la tarde:

    - Profe, me deja meter en la fila que estoy de un afán impresionante, ¿sí?

    Frente a semejante sonrisa y esa voz tan tierna quién podría decir que no… por lo tanto le respondí con el mayor cariño y con el tono más amable que pude encontrar:

    - ¡Claro que si! Con el mayor de los gustos, pero primero quiero que le pidas su consentimiento a estas quince personas que están detrás de mí en la fila… si ellos están de acuerdo, tu eres la próxima.

    Sigo sin entender por que la muchacha dio la vuelta sin despedirse y se llevó con ella su hermosa sonrisa...

    En la fila un par de sufrientes usuarios apoyaron mi actitud. Sin embargo, me quedé pensativo. Mi pretensión no era ofender a la estudiante sino que todos quedáramos contentos, ella por la rapidez de su vuelta bancaria y los demás por el gusto de ayudar a una joven tan bonita que traía tanto afán.

    domingo, agosto 20, 2006

    La Novia de Juan Arcila

    Escrito Cotidiano por Carlos Eduardo Vásquez.


    La amistad es una de las cosas más raras que hay. La mía con Juan Arcila, se inició a las 6 de la mañana del 26 de abril, Día de la Secretaria.

    Cumplíamos con la tarea de despegar los “stickers” de la barriga del avión de American Airlines y empezamos a charlar sobre cualquier tema. La conversación recayó sobre el “Día de la Secretaria”.

    No tengo nada contra las secretarias, faltaba más. Sin embargo, le mencioné que hace algunos años un profesor de la universidad contaba que el día de la Secretaria los moteles de Medellín no daban abasto y que las colas para entrar eran tan interminables que los empleados hasta le ofrecían whiskey a las parejas que esperaban afuera. En algunos moteles, incluso dejaban una rosa sobre la mesa de noche con una felicitación para las secretarias. Lo que constituía, a mis ojos, una falta de respeto y un detalle bastante ofensivo y discriminatorio.

    En fin, en tono doctoral me extendí por 15 o 20 minutos sobre el asunto hasta que finalmente el tema se agotó. Juan Arcila me miraba entre receloso e interesado. El siguiente tema de conversación recayó sobre las novias. Yo le conté que estaba casado y tenía dos hijos maravillosos y él me contó que tenía una novia a la que quería mucho.

    Cómo es natural, empecé a indagarle sobre su novia. ¿Dónde vivía? ¿Cómo se habían conocido? ¿Cuántos años tenía? ¿Qué tiempo llevaban de novios? Y finalmente, le pregunte qué hacía la muchacha…

    - ¡Es secretaria, hermano! - Fue su escalofriante respuesta.

    Me quedé de una pieza…

    - Hombre, con respecto a lo que te dije...

    Traté de arreglar la situación, pero no había nada que hacer… la cara roja, la mirada en el vacío y una voz que me gritaba: “ábrete tierra y trágame” señalaban que había metido la pata hasta la rodilla.

    La siguiente vez que hablamos, Juan Arcila me contó que había terminado con su novia pero al mencionar la conversación de días atrás, pude notar ese dejo de complicidad que solo se da entre los buenos amigos.

    Entonces, me di cuenta de que un par de temas habían quedado desde ese momento en el pasado: mi terrible imprudencia y la antigua novia de Juan Arcila.

    Visitas de sábado: Parque de Bolívar.

    (acuarela de Fernando Turk)


    El mundo que redescubro cada vez en este parque no se cansa de sorprenderme. Hace algunas bastantes décadas, éste era el lugar de las clases ricas: las señoras de apellido venían a pasear sus bebés en adornados coches, mientras hablaban con alguna de sus amigas de cabellos claros sobre las últimas cartas de ese hijo que estaba estudiando en alguna universidad importante de París. El de Bolívar, era el parque de las clases pudientes, mientras el de Berrío era la zona para el comercio, donde toda clase de oficinistas y hombres de bolsa hablaban de las tasas de interés como si se tratara de papas y yucas, las cuales se negociaban, por cierto, en Guayaquil. Hubiese querido vivir en aquel Medellín, para ir por Palacé y Carabobo desde el Parque de Bolívar, hasta Guayaquil pasando, desde luego, por el Parque de Berrío, y cerciorarme de cómo tanta diferencia, en el fondo lo que hace es igualarnos.

    En fin, los tiempos han cambiado, y nosotros con ellos, y ahora este parque es una ciudad dentro de la ciudad; o mejor: un banco de pedacitos de la ciudad. Ya no se ven las señoras millonarias; sólo quedan algunas que pasean sus memorias bajo cabellos blanquecinos de destellos morados.

    De todo se ve aquí. Hoy me llama la atención un señor que tiene un “noticiero público”. A él nadie le paga; simplemente usa un equipo de amplificación, unas mesas, y habla sobre los temas más álgidos de la vida pública nacional. Esta vez hablaba sobre la reforma tributaria. Al frente, el hombre orquesta acompaña su voz con un bombo, una pandereta y una guitarra, cuyos sonidos acompañan las melodías salidas de su armónica. Su voz es ya opaca; serán muchos los veranos y los inviernos como éste que sus cuerdas vocales habrán tenido que esforzarse al máximo para vivir, vivir cantando. Enseguida, un mimo que habla realiza su montaje escénico con objetos que los asistentes, osados, le facilitan en el acto mismo; anillos de “oro Golfy”, billetes de diez mil, relojes de mica verde, pañuelos de Alberto VO5, agendas de ribetes dorados y demás objetos de la vida cotidiana, se encuentran en el centro de su escenario. Más cerca de la Catedral Metropolitana, esa inmensa mole construida con ladrillos, cuatro borrachos comparten los últimos tragos de una botella de aguardiente. No será la primera de la tarde, ni la última de sus vidas; huelen a alcohol aunque se encuentren lejos de mí. Brindan por las mujeres, y se desean entre ellos “feliz feria de las flores, compadre”.

    Yo sigo en mi conversación mientras intento observar cada detalle. Son muchos, demasiados, me exceden, me superan. Y me aterran a veces. Y me encantan otras.

    Al otro extremo, donde comienza Junín, un grupo de sordomudos también se dedican, en su lugar habitual, a debatir sobre asuntos que mi ignorancia me permite desconocer. Pero una cosa parece clara: mientras todo el parque gira alrededor del sonido: músicas y palabras que se intercambian por monedas, o por más músicas y palabras, ellos construyen su oasis al pie de uno de los árboles ancestrales, y -en pie de igualdad, en razón de justicia- habitan el espacio desde sus códigos y sus potencialidades.

    Y luego de ver tantas formas de existencia, tantas formas de vida insistiendo en la vida, en “la lucha” como ellos llaman, pienso que en la señora negrita que vende chuzos, en el artesano que pone manillas de hilo, en el hombre de campo que vende sus botellas de vidrio sopladas, así como en el poeta que fotocopia sus palabras… hay vida, vitalidad; no un asunto de mero rebusque. Hay, por decirlo así, una cierta artesanía de la vida, un modo sutil de volver cada gesto un momento inolvidable. Porque aquí la vida tal vez no tenga sentido definitivo, pero se le está buscando. Así que pienso que hay muchas formas de morir, pero seguro una de las más dignas es en el intento: morir en el intento. Y aquí veo, desde luego, muchos intentos.