sábado, mayo 26, 2007

Primera respuesta

Entonces me preguntó por qué me gustaba escribir; no supe qué responderle. Si me hubiese preguntado por la última película vista, o el libro que estoy leyendo ahora, de seguro habría intentado con más facilidad una respuesta exitosa. Pero no fue así. Y ya ha pasado demasiadas veces; es como si las mujeres supieran cuál pregunta va a doler más y en qué momento. Salí de su casa y di (por tercera vez en dos semanas) una vuelta por la ciudad. Así que mientras el bus circulaba a Medellín, yo daba vueltas sobre mí con la misma pregunta. Luego pensé en la lluvia ácida mientras caía en la calle, y se me ocurrió que era poético la forma como rebotaba en el asfalto mientras gritaba... igual que las teclas de mi computador mientras precipito sobre ellas mis angustias.

Primera respuesta a la pregunta por qué me gusta escribir: porque me agrada el sonido de las teclas.

viernes, mayo 18, 2007

DESDE LA TIERRA DE MICKEY MOUSE


Este fin de semana me mudo para la ciudad de Orlando, sede de los famosos parques temáticos de Walt Disney. Espero poder conversar de tu a tu con nuestro narigudo amigo. Quiero preguntarle como logra permanecer vigente a pesar de tantos años de vida artística. También me llama la atención como lo pueden tomar tan en serio si apenas es una figura que ni es ratón ni es humano. No podemos negar que los ratones no andan en dos patas sino en cuatro y no usan shorts con tiradera.

En fin, tengo que decir que este longevo personaje me cautiva igual que a millones de personas en este planeta. La primera vez que lo vi, fue hace 13 años, lo seguí hasta su casa. Todavía conservo como un tesoro las fotografías que tomé en su vivienda. Su carro, sus pantuflas, su guardarropa, todo estaba perfectamente ordenado y limpio.

Aunque voy para Orlando por trabajo, no descarto la idea de darme una rodadita hasta la casa de Mickey y renovar las fotografías que ya comienzan a opacarse. Igual, los dos estaremos allá en búsqueda de una ilusión.


- Carlos Eduardo -

martes, mayo 15, 2007

CUARTOS FRÍOS

En días pasados estuve trabajando en una comercializadora de flores por temporada de Día de Madre. Un centenar de personas y yo trabajamos durante 10 días, 16 horas diarias dentro de unas neveras gigantescas.

Mi hermano (q.e.p.d) solía contar un chiste sobre el automatismo en los Estados Unidos. Este es el caso de un señor que se presenta a trabajar a una fábrica. El supervisor, le indica que debe mover una pequeña palanca con la mano derecha de arriba abajo. ¿Es todo? Pregunta. No, además tiene que pulsar ese botón con la mano izquierda cada dos segundos. ¿Y, ya? Bueno, el pie derecho va en este pedal… ¿algo más? Si, el pie izquierdo se mueve en círculo para activar este mecanismo. Me imagino que es todo, replica el nuevo empleado. Si, excepto por la cabeza que debe inclinar hacia delante y hacia atrás para operar la cinta deslizante. En esas, el tipo desesperado, le dice al supervisor: “y no tendrá también una escoba?” ¿Una escoba? Pregunta el supervisor. Si, una escoba para amarrármela al trasero y empezar a barrer también.

Bueno, mientras preparaba ramos de flores, amarraba zunchos, usaba el scanner, sellaba las cajas con cinta, pegaba stickers, estibaba el producto, traía insumos, acomodaba en el camión y hacía inventario; una inquietud rondaba mi cabeza…

Varias veces estuve a punto de preguntarle a los supervisores que gritaban como sargentos de reclutamiento…

¡Oiga, señor! ¿No tendrá por ahí una escobita?

- Carlos Eduardo -