martes, mayo 15, 2007

CUARTOS FRÍOS

En días pasados estuve trabajando en una comercializadora de flores por temporada de Día de Madre. Un centenar de personas y yo trabajamos durante 10 días, 16 horas diarias dentro de unas neveras gigantescas.

Mi hermano (q.e.p.d) solía contar un chiste sobre el automatismo en los Estados Unidos. Este es el caso de un señor que se presenta a trabajar a una fábrica. El supervisor, le indica que debe mover una pequeña palanca con la mano derecha de arriba abajo. ¿Es todo? Pregunta. No, además tiene que pulsar ese botón con la mano izquierda cada dos segundos. ¿Y, ya? Bueno, el pie derecho va en este pedal… ¿algo más? Si, el pie izquierdo se mueve en círculo para activar este mecanismo. Me imagino que es todo, replica el nuevo empleado. Si, excepto por la cabeza que debe inclinar hacia delante y hacia atrás para operar la cinta deslizante. En esas, el tipo desesperado, le dice al supervisor: “y no tendrá también una escoba?” ¿Una escoba? Pregunta el supervisor. Si, una escoba para amarrármela al trasero y empezar a barrer también.

Bueno, mientras preparaba ramos de flores, amarraba zunchos, usaba el scanner, sellaba las cajas con cinta, pegaba stickers, estibaba el producto, traía insumos, acomodaba en el camión y hacía inventario; una inquietud rondaba mi cabeza…

Varias veces estuve a punto de preguntarle a los supervisores que gritaban como sargentos de reclutamiento…

¡Oiga, señor! ¿No tendrá por ahí una escobita?

- Carlos Eduardo -

3 comentarios:

Sebastián Dávila dijo...

Y saber que esa es la vida de un practicante...

El empleado maldice, el jefe es un maldito.

Saludes

Xiomy dijo...

Ja ja ja ja… todo eso y yo a veces me quejo!!

Sebastián no me asustes, muy pronto estaré en esa posición y me da algo de susto porque el jefe ya no sera mi papá sino?????

Carlos Andrés dijo...

Carlos, acertaste en no preguntar, porque probablemente te habrían dicho que sí.