lunes, julio 31, 2006

Lo siento, mamá.


Odio desunir
una familia,
pero que una cucaracha
haga nido entre los zapatos del closet
es algo más de lo que puedo soportar...

- Carlos Eduardo -




Leer también Insomnio

Absurdo

Ya hemos hablado aquí sobre el soñar y despertarse en el mejor momento del sueño. Pero, en realidad, esa rabia sólo se produce cuando el sueño es agradable; cuando es pesadilla, despertar es la salvación. El sueño de anoche, sin embago, no es ni de la primera ni de la segunda clase: es un sueño absurdo. En él sostengo un diálogo (¿?) con un personaje realmente extraño. Lo publico sólo por exorcizar la extrañeza que me produjo.


-Oye, cómo es eso de que nada existe.

-Ah… ya te enteraste, también.

-Sí.

-Y cómo lo supiste.

-Me llegó un correo de cadena. Por poco lo borro; entró por la bandeja de spam.

-Lees spam?

-Sí

-Mal hábito; si no lo hubieras leído, no sabrías que no existes.

-Ya veo. Pero no te parece un mal detalle de parte del Hacedor?

-Sí.

-A veces me provocaría decirle el Deshacedor.

-Pero mira que sólo puede deshacerse lo que ya está.

-Ah.

-Chao, tú.

-Hasta… ¿Luego?




Responsabilizo a Borges, Hesse, Sartre, Kafka, y a Woody Allen de que estén pasando por mi cabeza esas ideas; agradezco a ustedes la oportunidad de conjurarlas.

jueves, julio 27, 2006

Conózcalo


Es éste el despertador de mis sueños.

miércoles, julio 26, 2006

Vertiginoso



Un pez vertiginoso hubo en mí. Rompí en pedazos de cristal las certezas que me habían acompañado. Me sentí vencedor; un pez espada dejando ruinas a lado y lado del mundo para que nunca fuera igual.

Pero lo fue, una mañana reciente cuando me bañaba y recordé que era lunes de volver a la oficina.

*Carlos Andrés*

lunes, julio 24, 2006

El no saber cómo

Colaboración de Isabel Restrepo, amiga y visitante de este blog


Cuando uno más las necesita, las palabras se niegan a salir del corazón; nunca he sabido por qué. Pero entendí que ese es el famoso nudo en la garganta que uno siente cuando la tristeza es tanta, que los sentimientos (incapaces de encontrar palabras que los definan) se hacen líquidos y quieren salirse por los ojos.

Supe que no todo son palabras. Como alguien que vive de la Comunicación, trato de convencerme que de que todo en este mundo puede nombrarse y explicarse. Hoy, esa teoría que en verdad nunca me ha funcionado, se volvió contra mí, y como un tsunami, me golpeó de frente, recordándome el poder del alma sobre la mente (que no, para mí no son lo mismo), de lo misterioso e inexplicable sobre el intelecto. Y abofeteándome, me ha dejado en la boca el amargo sabor del no saber cómo decir lo que el corazón siente.

domingo, julio 23, 2006

Palabras...

Un Escrito Cotidiano por Diana Montoya.


No tengo nada contra las personas que voy a mencionar… es más, quisiera ser tan libre como ellos, pero infortunadamente no lo soy.

En fin... esta es la historia:

Anoche en San Antonio, mientras escuchaba la poetisa brasilera Lucia Nogueira, escuché una conversación que no deja de darme vueltas en mi imaginación.

A mi lado se sentaron cuatro muchachos, todos con apariencia muy similar a Bob Marley (rastas): pantalones cortos, sandalias playeras, gorro tejido...

Conversaron largo rato, hasta que uno preguntó: ¿Ve y cómo te fue en la fiesta de ayer? Hasta ahí todo normal. La respuesta fue la “anormal” para mi.

- Nooo parce, solo estuve un rato por que había mucho “loco”- respondió el otro.

Locooo…locoo…loco….la palabra hizo eco en mi cerebro. El tipo dijo que “había mucho loco” y tan tranquilo. No supo que lo había escuchado. No imaginaba que podía hacer volar la imaginación de alguien más. En este caso, la mía.

Lo mire de arriba-abajo cuatro veces y traté de imaginar como eran sus “locos” de la fiesta. No lo logré, no he podido...

La moraleja es que las palabras van atadas a la interpretación e interpretamos desde lo subjetivo.

Mar de Palabras

1989, el mismo año en que saboreé por primera vez el mar, fue también el año en que conocí a mi segunda novia. Sí, la segunda, porque Paula (así se llama) había peleado con Marcela (la primera) sólo para estar conmigo. Fueron ésas sus palabras. Aún no sé cómo en cuestión de días ellas habían dejado de ser las mejores amigas, para convertirse en dos ejércitos antagónicos. Lo más lamentable era mi condición de objeto militar: me pregunto si fui causa o excusa de su pelea. En fin, ésa y otras situaciones me fueron introduciendo lentamente en el complejo mundo de las mujeres.

Alguna tarde, reunida con varias de sus amigas (donde no estaba, por su puesto, Marcela), Paula me pidió que las dejara solas "para hablar cosas de mujeres". Desde ahí he venido escuchando esa misma expresión de manera recurrente. Y me parece curioso que a esa edad los hombres aún no reclamáramos la exclusividad masculina de algunos asuntos. Por el contrario, las mujeres lo saben y lo practican desde temprano; en ello influye –de seguro- su capacidad admirable de aprender de sus semejantes.

Cuando me hice a un lado para que Paula y sus amigas "hablaran cosas de mujeres", un tsunami de palabras se apoderó del espacio-tiempo como si alguien hubiera vertido agua caliente en una bolsa de plástico: llega un momento en el cual las circunstancias estallan. Con mi silencio contemplé cómo entre barbies y vajillitas de plástico, ya se asomaban los más venenosos comentarios sobre sus compañeras de género.

Lo recuerdo porque hoy recibí la llamada de una queridísima amiga, quien no paró de hablar durante dos horas para contarme lo sucedido entre hoy y la última vez (semana bastante reciente, por cierto) en que habíamos hablado. Al finalizar, me dijo que le encantaban nuestras “conversaciones” (las comillas son mías). Yo me pregunté por qué ella se refería a diálogo, si en realidad sólo se trató de un monólogo consigo misma, en el que mi participación no pasaba de un “sí”, matizado con algún que otro “¿sí?, y, muy de vez en cuando un ”¡sí!”. De todas maneras, para ser fiel con la verdad, debo advertir que varias veces ellas preguntó por mí; pero, también es justo decirlo, cuando una mujer (o cualquier persona, sobre todo si es mujer) desea desahogarse, es bueno no hablar mucho.

jueves, julio 20, 2006

PELUNAPU

Hermosa colaboración de YEHANDRA.


Penumbra, luna, nacer y puesta de sol...

Así como la suave brisa,
tu mirada transforma la mía en ternura.

Te acercas a mi desprevenidamente.
Rozas mi piel con ligero parpadeo.

Somos trilogía del destino.
Tu mirada y mi existencia
surgen de la agonía del anonimato.

Estás tú...

Suficiente para mi alma
transformada en luna
que abrazada al sol,
nace en un destello de luz.

Rayos y Centellas

Casi a las tres de la mañana salimos del cumpleaños de Hada. Ella no sabía nada de la fiesta; se enteró cuando, guiada por la coartada de una amiga, llegó al salón social de esa unidad residencial donde la esperábamos. El motivo más especial de la fiesta fueron esas bombas con diseños fantasiosos de los cuales se había antojado en otra fiesta, y que su madre preparó para esta sorpresiva ocasión.

Se trataba, por lo menos, de quince hermosos globos, cada uno con motivos diferentes, pero entre los cuales se conservaba cierta unidad temática: el espacio sideral. Había desde lunas y soles, hasta estrellas, luceros y algún que otro ser imaginario. “Las ‘fiestas temáticas’ es lo que se está usando”, sentenció la orgullosa mamá.

Al terminar el festejo, Janeth (a quien yo llamo Hada) nos pidió que lleváramos los emotivos globos hasta su casa, para recordar por un tiempo lo que había sido tan especial celebración. Entre el lugar de la fiesta y su casa había por lo menos diez cuadras, y en el recorrido había que pasar por un parque (de esos que tienen iglesia y todo). Emprendimos el viaje, armados de estrellas, satélites, serpentinas y algunas canciones post-fiesta; en definitiva: un escándalo entre psicodélico y errante.

Una vez en el Parque, encontramos los últimos vestigios de una noche sabatina, los escándalos ya ausentes de alguna pelea conyugal, y el infaltable grupo de borrachos amanecidos.

Uno de ellos, con esas grietas características de una vida bohemia, nos miró con ojos atónitos; –confundido- no supo qué espectáculo tenía ante sí. Estregó sus manos sucias contra la cara, abrió y cerró varias veces sus ojos, y con el codo intentó despertar a su compañero del lado. Frente al evento surrealista, el show de soles, lunas, estrellas y seres verdosos, su vista brillaba en su opaco rostro como el vidrio de esa botella etílica inútilmente escondida tras la bolsa de plástico negro.

Cuando dimos la espalda escuchamos: “Creo que se nos está yendo la mano con el trago, Pacho”.



*Carlos Andrés*

lunes, julio 17, 2006

Viejos Tiempos

Escrito Cotidiano por Carlos Eduardo Vásquez.


El verano se pasea por la tarde con cierta intermitencia. Estoy sediento y ansioso por el semestre que comienza. En la cafetería todavía vacía de estudiantes, pido agua. Ah, agua fresca, sencilla y natural. Sonrío con deleite anticipado por los hilos de agua que bajaran apagando los incendios de mi garganta...

- Profe, ¿Agua en bolsa, en botella o en vaso?
- Me da igual... ¿en botella, tal vez?
- ¿con sabor a manzana verde, durazno o naranja?
- Eh... manzana verde, creo.
- ¿con gas o sin gas?
- Con... gas, será...

Mientras tanto, recuerdo que hace años cuando el calor apremiaba en el Cali de mi niñez, simplemente buscábamos un grifo de antejardín y nos pegábamos de la boquilla ajenos a bacilos y bacterias.

- ¿Sabe qué? Cambié de opinión... déme un café que es menos complicado.
- Claro, profe ¿Cómo lo quiere? ¿Con azúcar light o del que engorda? ¿Con leche deslactosada o normal?


Leer también Mesero por Favor.

Saber de Tí

Escrito Cotidiano, colaboración de Mago.

Leía para matar el desespero de salir, hablar con alguien o hacer algo. A punto de dormir, entró una llamada celular. Una amiga del colegio con quien no hablaba hacía dos años. Los dos compartíamos las copias, ella era la primera en darse cuenta cuando alguien me gustaba y se las ingeniaba para que yo pudiera cruzar palabras con ese alguien, soportaba mi mal genio e intentaba aconsejarme aunque más que consejo, era lo que queríamos hacer en ese momento.

Ella era esa persona que no le contará a nadie lo que tú le confías y que tratará de apoyarte en todo. Me sentí feliz de escucharla y saber de ella, pero minutos después de que hablamos, sentí acongojamiento y melancolía, pues el tiempo y uno mismo se encargan de distanciar a las personas.

En ocasiones es bueno... si alguien te ha hecho daño ¿para que recordar? Pero, si por el contrario, te ayudó, te escuchó y trató de apoyarte...

Es incómodo reconocer que llenamos nuestras necesidades y no sacamos un espacio para recordar a alguien lo especial que fue compartir algunos momentos, y que aunque no haya oportunidad de repetirlos, de algún modo, los recordaremos.
Por el contrario solo brindamos ingratitud y olvido.

viernes, julio 14, 2006

Giros



Sólo después de girar cuatro veces sobre su propio eje,
comprendió que -siempre-
le estaría dando la espalda a algo.

PUNTO DE VISTA 2

Mi novia es gasolinera.

PUNTO DE VISTA 1


Como el más experto de los ingenieros, la arañita construye su hogar. Deberá enredar suficientemente bien sus hilos, a fin de obtener dónde vivir y qué comer.

Ya al final de la tarde, y después de dar un paseo, presiente un amago de tormenta, y mirando hacia lo alto del rosal, donde se encuentra su casa, entona la conocida canción: "Mi vida está pendiente de una rosa..."

jueves, julio 13, 2006

REFLEXIÓN

Relato breve por Carlos Eduardo Vásquez.


Frente a ella estaba una niña-mujer, aterida de frío, descalza y cubierta con un vestido desgastado cuyo largo rozaba la frontera de la desnudez. El hambre bailaba en sus costillas.

Sintió una profunda pena y quiso hacer algo por la niña-mujer.

¡Gran sorpresa...! cuando estiró la mano para buscar la de la niña-mujer, el reflejo de la vidriera también estiró la suya.

miércoles, julio 12, 2006

EN CAMPAÑA

Relato breve por Carlos Eduardo Vásquez.

Cada vez que el teniente volvía a casa después de una misión, su hermano menor lo retaba a medir sus fuerzas en una lucha simulada en la que el joven oficial siempre salía vencedor. Días después, su hermano lo despedía con las mismas palabras:

- Cuídate mucho en el combate, pues la próxima vez te venceré.

Así, tres o cuatro veces al año.

Un día, el oficial regresó a su casa sucio de sangre y polvo. Su hermano le esperaba y, sin mediar palabra, lo derribó de dos temibles puñetazos. Todavía en el suelo, el teniente escuchó a su hermano decir:

- Hermanito, ahora más que nunca te amo con todo el corazón, pues al fin soy como tú...

martes, julio 11, 2006

NOCHE DE SEXO

Consumidos. Consumados. Se habían atravesado absolutamente. Pertenecieron por completo al otro; fueron uno.

Y todo iba bien hasta que él le preguntó su nombre.

CANÍBALES URBANOS


Relato breve por Carlos Eduardo Vásquez.


Después de ver juntos “Nueve Semanas y Media”, decidieron experimentar con la comida. Se desnudaron ansiosos y empezaron a cenar utilizando sus cuerpos como recipientes... Pero, no pudieron terminar. Súbitamente, apartaron los cubiertos, olvidaron la etiqueta y se fueron directo al “postre”.

lunes, julio 10, 2006

PERSISTENTE

Amante a las causas perdidas, a las utopías extintas, y al fracaso reiterado, aquí estoy de nuevo, intentando escribir.

AMOR LUPINO

Relato breve por Carlos Eduardo Vásquez.

Al final de la noche estabas tú. Mis pies besaban el camino hacia tu casa. Cada latido gritaba tu nombre a la sombra de los pinos contra la cerca.

Llegué al pie de tu puerta y me ovillé para esperarte... ¡qué deliciosa carne!

Caperucita, nunca sabrás cuanto amor inunda a este pobre lobo, ahora que te siento tan cerca de mi corazón...

domingo, julio 09, 2006

NOTA SUICIDA


En un aburrido pueblo, se encontró la siguiente nota en el lecho donde un viejo recién se había quitado la vida:

"No me extrañen; al menos yo me morí de la risa"
*Carlos Andrés*

DEPÓSITO

Relato breve por Carlos Eduardo Vásquez.


Bien callado se lo tenían. Cuando Fermín trajo la leña, los encontró en el depósito con los ojos desorbitados y las narices temblorosas. Su relación de tres meses había fructificado...

Doce ratoncillos retozaban bajo el estomago de mamá.

sábado, julio 08, 2006

ASUNTOS PENDIENTES



Como sol a media noche refulgían los zarcillos de la señora en los ojos del ladrón. Radiante y cercano a la escena, saboreaba la idea de cuánto dinero podría obtener al vender las preciosas joyas.

Tan pronto como la alcanzó, le pidió amablemente que, para evitar daños mayores, le cediera los pendientes; ella, sin más, los entregó, como quien da algo de lo que tiene mucho.

Él, pícaro de mil asaltos, recordó, durante la risa de sus amigos del mercado negro, que no todo lo que brilla es oro.



*Carlos Andrés*

INSOMNIO

Relato breve por Germán Gil.

La sangre esparcida sobre la pared. Mis manos sedientas buscan el lavamanos. No hay jabón, esta noche será solo agua.

Casi dormido vuelvo a acostarme. Más tranquilo, pero con el delito entre mis dedos.

¡Maldito invierno! Llevo tres noches sin dormir... Un asesinato por noche.

¿Existe algo más rápido que el ciclo reproductivo del zancudo? ¿Será lo que lo que los expertos llaman “generación espontánea”?

viernes, julio 07, 2006

ÚLTIMA NOCHE

Relato Breve por Carlos Eduardo Vásquez


Se despertó sobresaltado. Está vez supo que era la punzada final. El corazón se detendría en un par de minutos.

A su costado dormía la mujer que había pasado el último cuarto de siglo a su lado. La enfermedad cardiaca que le habían descubierto a él hace un par de años le había afectado, en apariencia, más a ella que a él.

Pensó en despertarla, pero se arrepintió... así, ya no podría decir que no la había dejado dormir ni siquiera la última noche.

jueves, julio 06, 2006

¿Cómo va Eso?

Otro Escrito Cotidiano por GERMAN GIL.

Restaurantes, cafeterías, salones de belleza, salas de espera, consultorios... Cualquier lugar es bueno para detenerse un minuto en el diario trajín y dejarse embriagar por las bondades del fútbol. El mundial fue propicio para que aquellos negocios que vendían tinto o “perico”. A eso de las 9:00 a.m., 11:00 a.m. o a las 2:00 p.m., el “gancho” era desempolvar el TV de 14 pulgadas y ubicarlo en un sitio estratégico. Que mejor excusa para ver un partidito del mundial y eso si, tomarse un café.

A mí, el escuchar de lejos el “¡Huyyyyy!”, o “¡Qué arquerazo!” o el simple pero sonoro “¡Goooooooool!”, me hace erizar la piel y rogarle a Dios que mi próximo paciente se haya olvidado de su cita.

Cuando el milagro se realiza, paso como zombi la calle entre carros que pitan, entro a la cafetería y me acomodo en la primera silla vacía bien ubicada que encuentro y... como si el vecino de mesa fuera mi mejor amigo, con la mirada fija en la pantalla y un tinto en una mano, le pregunto:

- ¡Hey!, ¿Cómo va eso?

martes, julio 04, 2006

Pluscuamperfecto


Un relato escapado de la primera a la tercera persona del singular; del singular de Carlos Andrés.



Que esa extensa arboleda se hubiese convertido luego en el jardín infantil de la infancia, y esa redondez en el vientre de la tía Dora fuera el primo Leandro, son misterios del álbum familiar que sólo un adulto responsable podrá resolverle al pequeño Carlos Andrés. Su primer lustro como habitante de este hermoso planeta le ha arrojado encima una alud de preguntas que van a parar en su mamá. Ella, quien para efectos del relato será el adulto responsable, tendrá la paciencia suficiente para hilar el desorden aparente con que las imágenes del álbum -museo de miradas- sorprende al pequeño.

Más adelante, esta tarde de historias no-lineales, se detiene en una foto pretérita: su madre tiene ahora 22 años, y unas gafas oscuras inimaginables. Ante éste, un álbum de juventud, vemos a Andresito asombrarse de cómo toda su familia (bueno, no toda porque buena parte de ella aún no había nacido) luce distinta. Su padre, por ejemplo, no figura por ningún lado. La explicación que la niñez tuvo para ello era bastante simple: de seguro su padre habría tomado estas fotos. La lógica de los primeros años, tan ingenua como sorprendente, alcanzaba al niño para saber que quien obtura la cámara no aparece en las fotografías. Justificación definitivamente más bella que ésa traída (atraída o raída) por el tiempo: en realidad, por aquel entonces papá y mamá aún no se conocían.

Dos décadas después, álbum y fotografía buscan de nuevo la mirada de Carlos Andrés; le vemos quedarse absorto ante ella y pasar a su habitación contemplando la imagen (algo en ella lo atrapa). Viendo las “pintas” de una moda pseudo-hippie, se sorprende porque los jeans de mamá, que destilan un azul como de acuarela, en algunas zonas están desgastados. Admirado, Carlos Andrés enfatiza ante nosotros: no sólo lucen desgastados sino que en efecto lo están. Por su espontaneidad, la belleza de esos jeans es inobjetable.

Un poco turbado por la moda y el consumo, una cierta nostalgia lo recorre ahora: antes, los jeans se desgastaban con el tiempo; no se conseguían así en los almacenes. Nuestro amigo no deja de pensar, a veces, que de alguna manera la gente antes era más auténtica.

lunes, julio 03, 2006

Para mi Hermano

Escrito Cotidiano por Jonatan Gómez

Era un día congestionado en el centro de Medellín. Me encontraba en La Alpujarra. Me dirigía a una de las oficinas de este sitio y de repente, en el camino, vi un ramo de flores poco adornado con un letrero incoherente que decía : “Para mi hermano del alma, el de la moto.” No lo entendí y sigo sin entenderlo. Me pareció muy extraño, pero seguí mi camino hacia la oficina. Allí me dijeron que tendría que esperar dos horas. Decidí sentarme cerca del ramo misterioso; oía que la gente murmuraba sobre un magistrado que quiso quitarse la vida. Observé como al momento, se formó un círculo de curiosos y como el “chisme” corría rápidamente. Personas de paso, de toda clase que observaban por un instante y se alejaban. En ese momento llegó a mi mente el pensamiento de la linda Colombia en la que nos encontramos, que no hay otra igual y que sus habitantes tienen una forma de ser muy particular.

sábado, julio 01, 2006

Dulzura

(Tomado del libro “El Colmillo de la Paloma” de Carlos Eduardo Vásquez)


Hoy la cajera se siente hermosa, da los “buenos días” sin amargura y se vistió de flores verdes y rojas.

Después de veinte años de servicio, por fin sonríe...

Mañana se jubila.