miércoles, julio 12, 2006

EN CAMPAÑA

Relato breve por Carlos Eduardo Vásquez.

Cada vez que el teniente volvía a casa después de una misión, su hermano menor lo retaba a medir sus fuerzas en una lucha simulada en la que el joven oficial siempre salía vencedor. Días después, su hermano lo despedía con las mismas palabras:

- Cuídate mucho en el combate, pues la próxima vez te venceré.

Así, tres o cuatro veces al año.

Un día, el oficial regresó a su casa sucio de sangre y polvo. Su hermano le esperaba y, sin mediar palabra, lo derribó de dos temibles puñetazos. Todavía en el suelo, el teniente escuchó a su hermano decir:

- Hermanito, ahora más que nunca te amo con todo el corazón, pues al fin soy como tú...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Alguna vez Yo tambien quise ser como ella (mi hermana). Seria Idealización? o Admiración? o Identificación? o porque no decirlo, en palabras silvestres Envidia?. Bueno pero lo mejor de todo esto es que ahora quiero ser totalmente diferente a ella. Será por que crecí o por que en estos momentos la conozco un poquito más?.

Carlos Eduardo dijo...

Casi siempre el conocimiento sigue al deslumbramiento. Pero, ahí comienza el balance en la vida de cada persona.