miércoles, noviembre 23, 2011

El milenialito

Por Carlos Vásquez

Sinopsis de un libro aún por escribir
Un muchachito que parece de otro mundo porque vive atrapado por la pantalla de un computador, acosado por el hambre, decide por primera vez en su vida, bajar a comer algo a la cocina de su casa.  Allí se encuentra con un anciano en levantadora que dice ser su padre y está reparando la nevera.
   
A partir de ahí, surge una interesante historia en la cual el milenialito le cuenta al hombre todo acerca de su  minúscula habitación en la planta superior y de su única ventana al universo: la Web.   En la historia del niño aparecen los dos únicos amigos vivos con los cuales el milenialito comparte su realidad: un pequeño cactus y un hámster gris.
   
El hombre se entera de los varios mundos virtuales que ha visitado el milenialito: un mundo habitado por extrañas criaturas que piensan en cajas de 143 caracteres; otro en el cual gobierna un avatar arbitrario y déspota al cual hay que derrotar para pasar a otro nivel superior; incluso, uno de esos mundos virtuales está habitado por gente que se pasa la vida grabándose sí misma mientras hacen absurdas maromas que otros pueden observar y comentar. 

La historia termina cuando el milenialito es mordido por el perro de la familia que, a fuerza de no verlo, ya no lo reconoce.  El padre, sollozando, carga al niño entre sus brazos y lo regresa a su mundo en el segundo piso de la casa. 

(A propósito del libro “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry)

Coronel no tiene Emails

Por Carlos Vásquez

Sinopsis de un libro aún por escribir
Fernando Coronel, un veterano ingeniero de sistemas caleño que ha dado todas las batallas desde que los computadores usaban tarjetas perforadas, espera hace más de 30 años una beca en Harvard.
La razón: hace tres décadas, Coronel encontró sobre su escritorio de profesor una carta de la prestigiosa universidad.  En ella lo invitaban a desarrollar el primer posgrado en comunicación digital en el mundo.  Los gastos iban de cuenta de los americanos.

De inmediato, Coronel redactó su respuesta y espero noticias a vuelta de correo.  Jamás llegaron.  Ese fue el inicio de un ataque epistolar encarnizado que emprendió el ingeniero.  Luego, cambió las cartas por las llamadas desde Telecom a los Estados Unidos que le consumían la tercera parte de su salario.

Cuando Internet llegó a Colombia, Coronel descubrió que la universidad de sus sueños tenía un Website y su primer email fue para ellos.  El mensaje fue milagrosamente contestado.  En la respuesta le decían que no comprendían que había pasado, pero que estaban dispuestos a compensarle el error con largueza.

De ahí en adelante no pasó un solo día en que Fernando Coronel no escribiera un email a Harvard.  Primero, en tono de súplica, luego en un estilo solemne y finalmente, en el tono agresivo que le daba el derecho a una beca que había esperado por más de media vida.

El último mensaje sólo contenía una palabra.  Por cierto, muy poco inspirada en la tradición y respetabilidad de Harvard: "¡Shit!"

(Inspirado en “El coronel no tiene quien le escriba” de Gabriel García Márquez)

El servidor más grande del mundo


 Por Carlos Vásquez
Sinopsis de un libro aún por escribir

Esta es la historia de Luis F.,  un conductor de un camión repartidor de computadores a domicilio de Bogotá quien, tras ganar una apuesta, recibe como regalo de su patrón un computador portátil sencillo que tiene en su escritorio 10 tutoriales con instrucciones precisas para ser vistos, en estricto orden, por periodos de un  mes cada uno. 

Luego de estudiarlos cuidadosamente, Luis F.  descubre que el verdadero valor de su regalo no está en el costo del equipo, ni siquiera en los aburridos y paternalistas tutoriales, sino en un extraño software que le permite trasformar los videos de YouTube en hologramas tridimensionales.

Luis F. empieza a ganar mucho dinero con esta invención, pero un día descubre que su negocio no tiene futuro si no logra tener un servidor que pueda almacenar todos los archivos holográficos de BogoTube -su  recién creada empresa de social media-,  y tenerlos disponibles para los usuarios. 

Finalmente, después de muchos esfuerzos, Luis F. y su equipo de trabajo desarrollan el servidor más poderoso del mundo.

El antiguo repartidor de equipos de computo envejece junto su amada Gloria en espera de un “elegido” a quién pasarle su millonario secreto y así poder morir en paz.
(Basado en “El vendedor más grande del mundo” de Og Mandino)

Oído al Azar

Por Carlos Vásquez
 
Confieso que soy un cazador de conversaciones callejeras.  Estoy siempre al acecho y cuando logro capturar alguna interesante, le doy una forma inteligible y la publico en mi Facebook.  Esta es una compilación de algunos trozos de charlas “Oídas al Azar”:  
 

Dicho por un periodista de La FM: "Timochenko, el nuevo líder de las Farc, confía solamente en ocho hombres, entre ellos... dos mujeres".
 

Mi sobrinita al contestar de un celular que se le quedó a mi esposa en su casa: "No, tío, ni ella está aquí... ni yo tampoco estoy allá".
 

Un vecinito llorando cerca de mi puerta: "En mi casa ya no se puede ni respirar... *sollozo* ...tengo tres castigos al mismo tiempo y yo ni siquiera sé por qué... *sollozo* ...eso es lo que más rabia me da *grito*".   Comentario personal: ¿tres condenas y ningún culpable?  
 

Un borracho con aires de playboy criollo: "Pa’que sepan… ¡Yo todavía estoy vivo y puedo querer!".
 

Un colega ufano, en la celebración del Día del Periodista y el Comunicador: "Nosotros fuimos quienes empezamos con ese recordado periódico regional llamado... eh... ¿cómo era que se llamaba?"
 

Escrito en la última página de un cuaderno olvidado por un estudiante de primaria en un salón de clase: "Tarea: para el lunes traer una cartelera donde se resalte el valor de la responsabilidad."
 

Una compañera de oficina en diálogo serio con la secretaria: "¿Será que me opero… o mejor me compro una tiquetera?"
 

En uno de los pasillos de la Universidad: "Sabe qué, parce, no estoy seguro de la ingeniería... pero sí sé que lo mío es bailar".  (Palabras emocionadas de un estudiante en medio de un paso de moonwalking).
 

Mujer madura en un bar: "Finalmente, llega un momento en que la mujer interior muere... ¡Pero, revive, H.P!"
 

Tres camajanes adolescentes montados en una bicicleta: "Tenés que estar listo, pirobo, porque esta tarde nos vamos a atarvanear.”
 

Dicho por mí en un diplomado de comunicación comunitaria de la UCO, refiriéndome al Facebook: "Para algunas personas, reencontrarse con sus viejos amores, a veces, trae nuevas infidelidades".
 

Locutor de La FM de RCN hablando del examen rectal de próstata: "Lo que soy yo, soy muy macho, primero me muero antes de hacerme ese examen."   Comentario personal: claro que te vas a morir, pero de cáncer... ¡por bruto!
 

En una reunión familiar, dicho por uno de mis cuñados: "¡Usted qué está haciendo por allá, hermano, no ve que el Día del Padre es para pasarlo con la mamá!" -llamada telefónica teñida de reproche-.
 

De boca de una gran amiga psicóloga: "Ya no se puede hablar de solterones y solteronas, sino de 'solteras y solteros prolongados', ¿oyó?"