miércoles, agosto 23, 2006

La "Abejita" de Conavi

Escrito Cotidiano por Carlos Eduardo Vásquez.

El sol pegaba con fuerza sobre el aviso de Conavi. Un grupo de clientes agonizábamos hacia media hora en la fila. Yo trataba de convencerme a mí mismo de lo absurdo de preocuparme por el saldo cada que uso el cajero. Al fin y al cabo, no soy el único colombiano que vive de exprimir su sueldo.

De pronto, alguien me tocó el hombro… Volteé para ver quien era y la hermosísima sonrisa de una estudiante me iluminó la tarde:

- Profe, me deja meter en la fila que estoy de un afán impresionante, ¿sí?

Frente a semejante sonrisa y esa voz tan tierna quién podría decir que no… por lo tanto le respondí con el mayor cariño y con el tono más amable que pude encontrar:

- ¡Claro que si! Con el mayor de los gustos, pero primero quiero que le pidas su consentimiento a estas quince personas que están detrás de mí en la fila… si ellos están de acuerdo, tu eres la próxima.

Sigo sin entender por que la muchacha dio la vuelta sin despedirse y se llevó con ella su hermosa sonrisa...

En la fila un par de sufrientes usuarios apoyaron mi actitud. Sin embargo, me quedé pensativo. Mi pretensión no era ofender a la estudiante sino que todos quedáramos contentos, ella por la rapidez de su vuelta bancaria y los demás por el gusto de ayudar a una joven tan bonita que traía tanto afán.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Que bueno uno poder producir tanto con una sonrisa!
Mira, yo me trato de poner en la situación de tu estudiante y la entiendo; pienso que se le pudo venir a la cabeza, que al igual que ella probablemente habrían personas que tenían afán o como en tu caso estaban cansadas y hasta indispuestas por el calor; y en el caso tuyo,te felicito Soy victima de estas agotadoras filas a principio de mes, y se lo incomodo que es ver como la fila se agranda en ves de disminuirse. Xiomy

Alexis dijo...

lo peor del mundo es hacer filas, dar el puesto a una niña linda aguanta, pero da, pena de la gente

JAM dijo...

Yo diría que hiciste lo correcto, sin embargo lo que para uno puede parecer correcto, para los demás no.. así es como funciona. Seguro que si hubiese ido con la misma sonrisa a las demás personas la hubieran dejado.
O acaso sería que por tener esa sonrisas es más importante que las demás personas?
Seguro que no.. por cierto, las filas es una de las peores desgracias del ser humano.. Así como suena.. desgracias.
Saludos

yo dijo...

es muy maluco esperar

cris dijo...

Esperar y sobre todo haciendo fila es lo mas desagradable. Pero es mucho mas maluco que llegue alguien el cual ni madrugo hacer dicha fila y nos coja como su salvavidas para que le demos puesto. Sin importarle que hay gente esperando también.

german dijo...

Siempre que hago fila intento no mirar mucho a mi alrededor, primero por que seguramente alguien en el principio de la fila fijo me reconoce y me hara caras de que me recibe la consignacion, o por que cuando valla llegando me pidan el favor que describes en el relato.
Que ¨mamera¨cualquiera de las dos situaciones, solo cedo mi puesto a mujeres embarazadas o ancianitos, nunca pido que me hagan la fila, y siempre he querido tener el valor de constestarle a la persona que me pide el favor, lo que dijiste al hermosa nena de sonrisa amplia.
Te felicito de parte de todos los que no hemos tenido el coraje, y de los que sucumbimos frente a una sonrisa.

Anónimo dijo...

Esa situación nos pasa a todos a menudo. Al tomar una desición debemos pensar en dos cosas, la primera que si le dejamos meter a la otra persona quedamos bien con ella pero nos ganamos los gritos de los demas que van en la fila; y la segunda que si no dejamos meter a esa persona quedamos bien con los demas porque respetamos su turno pero mal con el amigo o amiga por hacerle el favor.
En conclusión en esta vida no estamos contentos con nada.

Anónimo dijo...

Buena actitud y si yo hubiera estado parada justo detrás de usted, me hubiera reído muchisisisismo. Es que hay gente muy demasiado conchuda que no considera que hay personas que han madrugado a hacer su fila en un banco y pretende que llegue otro a meterse en la fila y los otros se queden como si nada. Y si tenia mucho afán, de la rabia se le debió haber olvidado.