viernes, diciembre 15, 2006

Y el Niño Orinó...

Escrito cotidiano por XIOMY.

Esta vez “El niño” me incita a escribir. Sí, ese fenómeno que el 11 de diciembre me hizo hacer una fila de dos cuadras y esperar un par de horas para tomar un taxi colectivo desde Medellín hasta Girardota. El relato comienza en el momento en que me subí al taxi... El primer tema fue una explicación prolongada sobre la deficiencia del trasporte ese día: hubo una inundación, el agua llegaba hasta la mitad de las puertas de los carros, la autopista estaba hecha un caos, etc. El conductor fue muy conciso en los detalles. Ahí supimos lo que nos esperaba. ¿Qué hacían cinco personas distintas, encerradas seis horas y media en medio de un trancón? Pues, reírnos, comer y conocernos.

Estábamos la señora Amparo que trabaja en la alcaldía, Jaime que es mecánico automotriz, José Luís quien es dueño de una zapatería, Miguel quien era el conductor del taxi y yo, trabajadora social y universitaria. Doña Amparo empezó con unas galletas dos horas después de haber abordado el vehiculo. Luego Jaime compro empanadas - no las probé pero se veían buenas-. Yo continué con yogures porque, a pesar de que llovía, en el carro hacia mucho calor. Finalmente, José luís nos regaló chicles. El conductor nos propuso irnos por Machado y todos aceptamos. Llegamos a un punto donde duramos una hora y media, así que decimos buscar salida por otra parte. Comenzamos por Aranjuez, pasamos por el Barrio Popular dos y salimos por Acevedo.

Comentarios:

Muchos. Yo por ejemplo dije que me habían caído muy bien, y que por ese motivo los invitaba a observar las luces de las casas y calles por donde pasábamos. Miguel mencionó que “el niño” se había orinado. Jaime respondió que si, que este año “el niño Jesús” se iba a mojar. Doña Amparo, muy amable, le explico a Jaime que Miguel se refería al fenómeno de “El Niño”. Al final José Luis dijo: “A estas alturas, ya estaríamos en la costa". Todos sonreímos porque en realidad parecía un paseo. Fue divertido darle la espalda al mal genio y al desespero y por el contrario asumir una actitud altruista, amable y paciente. Aunque suene a frase de cajón, comprobé que “uno sabe a que horas sale, pero no a que horas llega”.

¡Si es que llega!

1 comentario:

jsa dijo...

En buena compañía no importa unos minutos de más. Cordial saludo.