sábado, junio 24, 2006

Ética de Gallinas. Ensayo


No son, aunque lo parezcan, ingenuas las gallinas. Su andar discontinuo, aparente paciencia, encuentra motivo en una revelación antigua: creado el ciclo de los días, el séptimo de ellos, aunque para el descanso, es tedioso, y por eso mismo indigno.

Huirle al ocaso del domingo es la única razón que las obliga a acostarse un poco antes de las 5:30 p.m. En principio fue una rutina difícil de lograr; dicho de otra manera, antes las gallinas no se acostaban con las gallinas. De un tiempo hasta acá –no obstante- se han venido acostumbrando.

Su hábito de madrugar es, contrario a lo que todos pensamos, una consecuencia de lo anterior, subterfugio para lograr el sueño necesario y excusar la terrible hora.

No pueden estar equivocadas, las gallinas.


*Carlos Andrés*

Leer también El Gallo de los Huevos de Oro.

5 comentarios:

Diana. dijo...

Carlos cuando termine de leer tu blog,comprendi que decirle a alguien "cerebro de gallina" no es un insulto.

Carlos Andrés dijo...

Diana, creo que sigue siendo un insulto. De alguna manera. Je.

Diana. dijo...

de que manera?, porque segun entendi las gallinas son bastante inteligentes,prefieren dormir que pensar en el suicidio.

Antonia dijo...

Yo no sé si las gallinas lo hagan concientemente, pero me parece interesante que este texto asume que sí es cierto.

Carlos Andrés dijo...

Diana y Antonia: de seguro las gallinas no lo saben, porque ya lo olvidaron... son miles de años conservando una tradición.

Además, quiero compartir un comentario de mi mamá, que soltó espontáneamente luego de que le leyera este Escrito: "¿¿¿??? no entendí... por qué no escribe cosas como... como con más sentido...".

Amo su sinceridad; fue un comentario... !De madre¡