sábado, junio 10, 2006

Paraguas con Gotera

Al salir de mi casa, el cielo traía amagos de lluvia y al terminar la clase, ya estaba diluviando. Ni modo, como no tengo carro y vivo a solo seis cuadras de la universidad, tuve que abrir el paraguas y caminar loma arriba.

Cuando la sombrilla estuvo abierta a la altura de mis ojos, pude notar dos cosas. Primero, que un radio de acero estaba roto, por lo cual un costado de la sombrilla se convirtió en bajante de aguas lluvias. Segundo, que el filamento metálico al romperse se clavó en la lona impermeable y el antiguo cielo sin estrellas que durante tantas tormentas sostuve sobre mi cabeza ahora ostentaba un lucero solitario.

¿Habrá algo más feo que una sombrilla estropeada? No lo creo. En fin, empecé a subir la pendiente hacia mi casa no de muy buen agrado. La imagen era patética, el cuadrante de la sombrilla colapsado casi tocaba mi frente... ningún transeúnte hubiera reconocido mi rostro bajo la sombrilla. Mis zapatos se empapaban. El ángulo recto entre el mango y la lona extendida había desaparecido y para colmo llovía dentro del paraguas. Cada 20 segundos, una gota agonizante caía sobre mi cabeza.

Recordé el suplicio chino del que tanto hablaban en la segunda guerra mundial.

Sin embargo, a la mitad de la pendiente pasó por mi lado un hombre en bicicleta y como “en el país de los ciegos el tuerto es el rey”, sonreí con satisfacción. Al menos, yo tenía un "paraguas con gotera".


- Carlos Eduardo -

5 comentarios:

Carlos Andrés dijo...

Un paraguas con aguacero propio, no puede ser más cotidiana la tragedia. También pienso en el cierto confort que produce ver a otros en peores condiciones que las de uno. Eso de "en tierra de ciegos..." me recordó un cuento de H.G. Wells en el que un hombre llega a un país de ciegos, y, contrario a lo que se creería, no es el rey. El cuento se llama El país de los ciegos. Se puede descargar en www.librostauro.com.ar

Es excelente.

Anónimo dijo...

Carlos Andrés, no hay peor ciego, que el que no quiere ver.
Lo mas raro de los paraguas es que la mayoría de veces se dañan, cuando uno más los necesita.Diana

Anónimo dijo...

PARA UNO ESTAR BIEN LO UNICO QUE HACE FALTA ES QUE TODO EL MUNDO SEA INFERIOR A UNO Y QUE TODOS ESTEN DE ACUERDO CON LA FORMA DE PENSAR DE UNO. HA Y SI NO QUEREMOS HACER EL OSO EN LA CALLE CON UN PARAGUAS ROTO NO IMPROVICEMOS CUANDO LLUEVA SINO QUE PREVENGAMOS, AL FIN Y AL CABO A LA NATURALEZA NO LAPODEMOS CAMBIAR.

Anónimo dijo...

Paraguas, paraguas, paraguas... Odio los paraguas, nunca he podido ver la utilidad de ese estorboso objeto. alguien que me diga para que sirve, para cubrirse el cabello si lo tienes cepillado, aunque tampoco porque el frio tambien lo encrespa...No sirve para eso, ni para cubrirse las piernas, ni los zapatos, ni la camisa... Y ni hablar de cuando llueve ventiado, te mojas completa...

Anónimo dijo...

Les ha pasado alguna vez... a mi si y muchas. se sube al bus la señora con su super paraguas mojandote lo poco que tienes seco...

o peor aún cuando es uno quien lleva el paraguas, no sabes como subir al bus, ni donde ponerlo... Una cosa de locos, no?