viernes, enero 26, 2007

Síndrome Celular




Un síntoma ampliamente compartido por las personas en la actualidad es la sensación de vació que se experimenta al dejar en celular en la casa o en la oficina; pareciera que uno está incompleto. Esto no ha sido siempre así, desde luego.

Para 1998, yo tenía mi primer celular. Era una "panel" Ericsson que mi padre había comprado para él, pero que no fue capaz de usar. Mensualmente, el “Plan Estudiante” valía $25.000 (más iva), y daba unos sesenta minutos “gratis”, que funcionaban entre seis de la tarde y seis de la mañana, entre usuarios Cocelco, compañía que siempre fue la segundona, pues Comcel tenía la más grande participación en el mercado. Para aquella época, la publicidad de celular aún nos mostraba ejecutivos de corbata y mujeres en traje sastre que montaban en avión y participaban en reuniones de negocios a través de teleconferencia. Se tenía la idea de que el celular era para gente importante.

Luego, en los spots de las compañías empezaron a aparecer amas de casa, estudiantes y empleados de oficios varios (plomeros, electricistas, pintores…) usando teléfonos móviles. Sin embargo, el punto de quiebre definitivo lo causó Ola con su minuto a $30. En adelante, BellSouth (antigua Cocelco; ahora MoviStar) comenzaron a bajar aun más sus precios. Hoy, hasta los niños tienen un móvil, adecuado con funciones, colores y formas específicas para ese público.

Gracias a esa “evolución”, hoy el celular es el foco de un síndrome con sintomatología como la siguiente:

-En teatros, auditorios, conciertos, timbran celulares todo el tiempo. El caso más insólito me sigue pareciendo el de los atrevidos que lo contestan en medio de una proyección; ¡es el colmo!
-Salir a la calle es exponerse a escuchar demasiadas veces la expresión “no tengo minutos”

-Orbitel, experta en llamadas de larga distancia, se quedó sin trabajo; ahora intentan vendernos la idea de comprar WiMax, un Internet inalámbrico que sólo funciona en El Poblado.

-Se ha vuelto peligroso llegar a la parte interesante de una conversación porque en el mejor momento suena el celular de la otra persona…

-Los estudiantes entran y salen de clase para hablar por celular, reciben mensajes de texto todo el tiempo, y concursan al que tenga el ringtone más charro.

-En vez de las excusas de antaño, ahora evitamos los compromisos con expresiones como “No tenía señal”, “Estaba descargado”, “Se me perdió la tarjeta”, “No tenía minutos”, “Estoy sin identificador”, “Me mandaba al correo de voz”, “Se me quedó el celular”, “En ese momento no te podía contestar”, “No sentí el vibrador”, y un largo etcétera.

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