martes, enero 30, 2007

El SÍNDROME DEL CIEGO

Por German Gil.

No podríamos terminar este ciclo sin traer a colación el espécimen que estadísticamente hablando ocupa primer lugar en el escalafón de nuestro transcurrir criollo… Con ustedes y sin mas preámbulo… ¡el pobre ciego!.

Describir a un personaje con este síndrome es relativamente fácil. Ubiquémonos en una oficina del tercer piso de cualquier empresa. Nos encontramos de frente con un gran escritorio y detrás de él, nuestro amigo el ciego.

Suele acompañarse de música de salón, dos celulares; uno en el escritorio y otro en su bolsillo, un tinto a medio tomar y un vaso de agua de hace tres días. Con un seco “¿en qué le puedo ayudar?” empieza su parlamento, y de una sabemos que estamos frente al pobre hombre que carga hace años ya, esta mal descrita enfermedad…

Y para poder darle diagnóstico exacto de este síndrome a este caballero (rara vez es señorita) suelta una andanada de babas que cae sobre el escritorio a la voz de la perla mayor: “Oiga mijo, ¿y la ley del QHPEC en que va?”

Para el que no haya tenido roce con este tipo de bípedo, les voy a dar las luces de la ley…..

Ley QHPEC: ¿Qué Hay Para El Cieguito?

Existe otro y es el ciego vial, ese es más común por que anda como su nombre lo indica por las calles. Se identifica de una. Anda en un carro preferiblemente coupe, con una engallada a lo Walter Mercado, con un equipo de sonido que retumba desde tres cuadras atrás, rines de los más brillantes que existen y gafas grandes del hueco, por lo general está acompañado de su “hembra”, no es necesario describirla para que se la imaginen.

Este pobre hombre es ciego, matriculado en el INCI y graduado del CRAC, al detenerlo el guarda de tránsito, la única respuesta que su cerebro (achicharrado por el ruido del radio) acierta a disparar es…

“Hombre, es que no lo vi…”

Si señor, tiene el descaro de decir que no vio el pare, que no vio el semáforo en rojo, que no vio la flecha, y que la viejita se le atravesó en un acto de premeditación y alevosía.

Y todavía algunos nos preguntamos. ¿Por qué somos el país con la mas alta tasa de discapacitados visuales en Latinoamérica?

2 comentarios:

Xiomy dijo...

Buenísimo; con el ciego de oficina muy poco, pero el vial es imposible no verlo diariamente desde un bus que transita por toda la autopista durante 50 minutos.

Carlos Andrés dijo...

Yo no vi; yo no fui... las expresiones favoritas en nuestro amado país.

No podemos olvidar ésta: no fue culpa mía.