miércoles, enero 17, 2007

EL SÍNDROME DEL MARRANO

Este texto pertenece al ciclo de Síndromes Ecotidianos...

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El “síndrome del marrano” es un mal extendido y tolerado por nuestra sociedad al cual no se le ha prestado atención. No entiendo cómo la OMS, no ha tomado cartas en esta pandemia que se extiende de país en país bajo la indolencia general. Es claro que su causa no es virus como es el AH1N1, pero hay que ver como se introduce subrepticiamente en nuestras familias, aulas de clase y sitios de trabajo generando un deterioro social progresivo.

El “síndrome del marrano” se determina a través de la personificación de las características del cerdo por parte de un grupo social. En nuestro país, al igual que en otros países, la vida de algunos parece reproducir, peligrosamente el ciclo de vida porcino.  Estos son aspectos puntuales de esta afección:

En primer lugar, el cerdo, por su estructura vertebral, es uno de los pocos animales que no puede enderezar la cabeza para ver hacia arriba o hacia adelante. Vive encorvado y no conoce más que lo que tiene frente a sus ojos. ¿Cuántas personas no ven más allá de sus narices? Son incapaces de prever las consecuencias de sus actos y no se les ocurre mirar hacia el futuro en previsión. Un ejemplo es el muchacho que piensa que “vida no hay sino una” y que vino a este mundo a gozar y no a hacer de sí mismo algo útil, o la mujer que permite que su pareja la anule laboral, social y académicamente y que termina abandonada, llena de hijos y sin una profesión o un trabajo que la respalde. También están aquellos que no entienden las sútiles señales del entorno y siguen adelante sin prestar atención a lo que les traerá el futuro a causa de sus malas decisiones. Viven literalmente con el hocico a dos palmos del comedero. Sus porcinas miradas no prestan atención sino a una zanahoria descompuesta que flota sobre el "aguamasa", sin comprender que más allá, más arriba y con mayor intensidad cosas buenas les esperan.

En segundo término, el cerdo tiene el cerebro, los genitales y el corazón a un mismo nivel. Su correspondencia humana son las personas que anteponen su corazón y su satisfacción sexual a la razón y a la lógica. Una madre que no disciplina a su hijo que se hunde en el vicio o los infieles que sostienen un amante aún a costa de su propia familia son casos típicos. El alto ejecutivo que, a costa de su imagen, acosa sexualmente a sus subordinadas, o la mujer a quien dos tragos de licor le derrumban sus barreras morales, también caen dentro de esta clasificación. Otro ejemplo es el empleado que consume en juergas y vicios los pocos pesos de su salario y aparece por su casa a pedir comida y a informar que si no quedó nada para los víveres de la semana, menos quedó para pagar los colegios de los hijos o el arriendo vencido hace tres meses.

Tercer punto clave: el cerdo es un animal capaz de revolcarse entre el fango y de comer basura sin remordimientos. A muchos no les importa comer cuanta comida basura existe o matarse lentamente consumiendo los alimentos que les hacen daño. Esto por no hablar de los que se fuman un cigarrillo detrás del otro o de los que piensan que el alcohol es para acabárselo todo de una vez, y que si no terminan abrazando la taza del sanitario y “devolviendo atenciones” es porque no hubo rumba.

También es importante recordar que el cerdo vive recostado a sus congéneres. Se echan unos encima de otros y van por la vida cargados o cargando a los demás. Es sorprendente como la gente descarga en otros sus problemas para que se los solucionen. Es el clásico caso de los estudiantes, profesionales y empleados que se dejan usar para que otros se lleven los reconocimientos académicos o laborales que en justicia les corresponden. ¿Ha visto usted a un estudiante tramposo, un prestamista consuetudinario, un molesto “goterero”, un hombre de más de 35 años viviendo con sus padres, un marido mantenido o una mujer que ofrece sus favores después de medir la solvencia del tipo? Ya sabe entonces cuál es el origen de estos males… El “síndrome del marrano”.

Quinto. El cerdo es desordenado, por eso la gente se refiere a un lugar en desorden como un “chiquero” o una “porqueriza”. A nuestro alrededor hay personajes que permiten que sus vidas, sus familias y sus casas sean un caos total. Sus vidas son la suma de un descalabro tras otro. Además, hay personas que se habitúan al desorden físico de sus lugares de trabajo o de su vivienda. Estos últimos, afirman que le gusta de esa manera y se molestan cuando alguien intenta organizar o criticar su desorden.

Por otro lado, el cerdo emite gruñidos y chilla frente a una provocación. Hay personas que gritan, irrespetan, atropellan y maltratan a sus familias, a sus amigos o a quienes tengan por delante sin respetar edad, dignidad o gobierno. No obstante, los más detestables son los que ostentan públicamente su vulgaridad y chabacanería. Esos que cada vez que hablan, parece que abrieran la tapa de un tarro de basura, como el imbécil que lanza una sarta de bajezas a una mujer en la calle y le llama a esa vulgarización femenina un “piropo”.  En esta categoría se clasifica también el vecino que decide desdoblarse en la acera del frente bajo el efecto de una borrachera fenomenal.  Parlantes a todo volumen, amigotes y chillidos  son los ingredientes de un escándalo que solo divierte a su pandilla de esperpentos intoxicados, pues por lo que respecta al resto de vecinos, solo les queda dar vueltas en la cama, sin poder descansar, deseándole al infractor un rápido y fulminante coma hepático.

Finalmente, el cerdo es cultivado, engordado y preparado para comerlo. Es decir, toda su vida se la pasa detrás de una comodidad y tranquilidad aparente sin sospechar que al final solo servirá para jamón. Innumerables personas creen firmemente que nunca van a dejar de ser jóvenes, fuertes o atractivas. Para ellos tengo malas noticias: ningún ser humano tiene una etiqueta en la espalda que diga “Yo soy de por vida” ni otra en el pecho que diga “yo soy inmortal”. ¿Qué pasará cuando llegué el día en que tengamos que hacer el resumen de nuestras vidas? Los asilos y hospitales están llenos de gente que en su momento causaron furor por sus características físicas, su inteligencia o sus habilidades. ¿De verdad cree que su abuelo y su abuela cuando se casaron ya estaban arrugados y encorvados?

Por mi parte, reconozco que a veces improviso cosas que debería planificar, en ocasiones pienso con el corazón y no con el cerebro, me encanta la comida con grasa que me sube hasta las nubes el colesterol, me gusta cierto grado de desorden en los objetos a mi alrededor y digo más palabrotas de las que quisiera cuando me enojo.

Reconozco en mí mismo los primeros síntomas del “síndrome del marrano” y lucho por encontrar la cura. En consecuencia, me hago dos preguntas básicas: ¿Habrá otros por ahí con un grado más avanzado de la enfermedad? Y lo más importante: ¿existirá algo como la FPSM (Fundación para la Prevención del Síndrome del Marrano) que nos pueda ayudar? Es urgente.

5 comentarios:

Xiomy dijo...

Huf!! Buenísimo… por lo del síndrome, si es muy común; a la hora de la verdad todos en algún momento sufrimos de él, con mayor o menor intensidad.

Pd: tarea que por lo que veo esta como difícil, por mi parte tendrá mucha atención; por que esto de buscar síndromes es muy fácil para ustedes que son tan laboriosos y dedicados a observar.

diana. dijo...

estoy totalmente de acuerdo con xiomy, esto va a ser complicado, si llega a ser.

Comunicarlos dijo...

Ánimo, no tiene por que ser un texto extenso. De hecho, me dio un poco de pena que este texto fuera extenso, por que se que más de una cuartilla escrita se vuelve tediosa para leer en el computador.

Pueden iniciar con dos o tres párrafos.

1. Descripción del Síndrome.
2. Ejemplos
3. Conclusión personal

Anónimo dijo...

Mis compañeros de cuarto y yo estamos muy preocupados por este síndrome, sin embargo nosotros que el síndrome del marrano tiene otros aspecto muy importante que refiere también a la conducta de el porcino, que es COMER y DORMIR,, tal como lo hace este animal.
Es algo que se nos presenta diario, y estamos muy preocupados por que afecta nuestra vida social y de estudiante.
Pero de mis compañeros de cuarto hay uno en especial que lo padece su nombre es Guillermo Meneses, después de comer el puede pasar de 3 a 5 horas dormido y estamos muy preocupados por el.
ALguien me podría decir como ayudarlos

MELISSA FATHER dijo...

Comunicador de mente brillante, mejor aun, ilumina la mente del receptor del comunicado.

Profe, pues encontrare el marranologo que pueda fundar ese FPSM, mientras tanto, sigamos reproduciendo este escrito.
Gracias Profe.