domingo, febrero 11, 2007

UN LIBRO SOBRE MÍ MISMO


Estaba buscando un viejo ejemplar en mi biblioteca. Nada especial. Solo quería un libro entretenido para releer. Digo releer por que al precio que están los libros nuevos uno tiene que volverse reciclador de antiguas lecturas.

De pronto, mi mirada se detuvo frente a un ejemplar de un planificador para una autobiografía. Recuerdo que el libro lo traje en algún viaje a los Estados Unidos en una época en que quería empezar a escribir mis memorias. El texto se quedó en blanco por que nunca pude ser tan sincero como para volcar mis vivencias y pensamientos en él. Quizás estoy muy joven todavía y me importa mucho lo que el mundo diga de mí.

Una de las preguntas iniciales del libro hace referencia a mi primer recuerdo en la vida. Decidí desarrollar el ejercicio, cerré mis párpados y retrocedí mentalmente en el tiempo:

Tengo alrededor de dos años y me veo de pie sobre una silla del comedor mirando hacia abajo, hacia el vidrio. La mesa está junto a un patio interior y el brillo de las nubes se refleja sobre la superficie. Me veo arrobado frente a la magia de la duplicación. Miro arriba y veo la luz de un día de verano, bajo mis ojos y observo una réplica del cielo. Es una deliciosa sensación de vértigo. Siento que el azul intenso me quiere devorar. Quiero dejarme caer sobre el reflejo y vivir la ilusión de nadar en un lago de nubes junto a un sol de hielo…

El hechizo se rompe al conjuro de la voz de mi madre quien se alarma al verme acostado sobre la mesa del comedor… Regreso.

Comentario:

Como puede uno criticar la inconsciencia de los niños cuando arriesgan su vida por explorar algo nuevo. Quizás la raíz de la imaginación termina muriendo en los adultos al término de la adolescencia y solo la poesía permite recuperar los trozos inconexos de la niñez.
- Carlos Eduardo Vásquez -

4 comentarios:

Carlos Andrés dijo...

hey, Carlos, tu vida es literaria desde los primeros recuerdos. Creo que a mí me cuesta más trabajo...

Aunque ya me imagino lo que estarás penando de mi opinión. En todo caso, ya tienes un buen primer párrafo para tu autobiografía.

diana. dijo...

la mejor arma para matar fantasmas y enfrentar demonios es la palabra (escrita o hablada es lo de menos)...una autobiografia deberia hacerse para eso.

Xiomy dijo...

Enfocándome en un pedacito de tu texto; si te importa tanto lo que puedan decir las personas sobre tu autobiografía diré lo siguiente creo que antes y después del libro que haz empezado hacer. Amante y apasionado por las letras, un excelente ser, sabio y analista al leer y dar cuentas de lo que observa en el mundo.

Comunicarlos dijo...

Mis respuestas a este querido trío:

Carlos, es probable que el niño de 2 años que fui, no hubiera verbalizado los soles de hielo y los baños de nube. La impresión fue más tipo imagen, pero cuando este hombre adulto que soy la analiza, por fuerza la pone en palabras. Por eso, tu tienes la misma exacta capacidad y hasta mejor de usar palabras que generen sentimientos.

Diana, la palabra exorcisa, tienes razón. La palabra es fuerte y poderosa. No en vano, Dios dijo... y la creación empezó.

Xiomy, me ves con los ojos del corazón. Gracias por todas tus palabras llenas de ternura y amistad.