jueves, julio 12, 2007

Corto

La primera vez que me corté al afeitarme fue, de hecho, la primera vez que lo intenté (quiero decir, que intenté afeitarme); o sea a los cinco años.

Simple: si mi papá realizaba un ritual de preparación para salir conmigo a dar una vuelta, ritual que incluía el baño y la aplicación de diferentes tónicos, no había motivo para que yo, todo un hombre de un lustro de vida no lo hiciera.

Por eso, cuando él salió para su habitación, yo tomé la máquina fría, unté crema y procedí. Fue en el lado izquierdo de mi rostro donde, al pasar el dispositivo, sentí un ardor; como si mi carne hubiese quedado al aire.

Cuando mi papá (no sé por qué no había hablado aquí del profundo amor que le tengo) y yo fuimos a despedirnos, sólo mi mamá notó que yo tenía la cabeza más inclinada de lo normal; no pudo darme su beso en la mejilla, como de costumbre, sino en la frente. Por eso me hizo una pregunta mientras su mano me obligaba a mirarla directamente.

La lección fue simple (la lesión también): "Debe tener paciencia; crecer es un asunto de años".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Para muchos la primera vez que nos hemos cortado al afeitarnos fue la primera vez que intentamos hacerlo.

Anónimo dijo...

Todo lo que se hace por primera vez como que no sale muy bien.

Yo a los 7 años me puse una toalla higiénica al revés, es decir, con la pega hacia arriba.